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Málaga

editorial

Historia de una idea

Primero la idea va en la cabeza. Va contigo a todas par­tes. La idea, antes de narrarse, antes de expresarse, an­tes incluso de compartirse, se piensa y se forja en mo­vimiento. Una y otra vez. Sin cesar. Se construye en la cabeza y está hecha, al principio, de ilusiones, de aire y de sueños. Una idea, a diferencia de una ocurrencia, no se olvida. Va ganando peso, solidez, consistencia. Va y viene a ti, va y viene y te habla, con el idioma de euforia contenida que tienen las ideas.

La historia de Agro es la historia de una idea. Una idea que antes de materializarse, que antes de hacerse vi­sible, tangible, fue madurándose en la cabeza, fue fer­mentándose ahí adonde nadie accede. La historia de Agro como una parte más de la historia de la Málaga reciente, de la Málaga agroalimentaria, turística, de la Málaga gastronómica, de la Málaga original, de la Má­laga genial del siglo XXI.

La idea de hacer Agro surge de la simple observación. De la observación lenta, no de la noche a la mañana. Ahora que la velocidad hace del mundo una catarata de vértigo, se mira pero no se ve. Y si te detienes un instante, si le das tiempo a tu propio tiempo, se puede ver mucho más de lo que se mira. Vimos Agro primero bailar en la cabeza y luego lo vimos como un proyecto, en papel y en digital.

No era hacer un periódico más. La idea era hacer en torno a tres sectores fundamentales en la provincia de Málaga -agroalimentación, turismo y hostelería- un medio transversal, original, con una estética postmo­derna -si nos permiten el término- y unos contenidos que trascendieran los parámetros tradicionales de la pura información.

Parecía un riesgo, un riesgo hermoso. Y emprendimos esta idea -¡esto sí que es emprender!- con el convenci­miento de estar aportando a los malagueños un nuevo espacio, una idea donde se aglutinaran todas sus ideas.

En estos doce meses, en este primer año de andadura quijotesca, no sólo hemos recibido el apoyo y el cariño de Málaga y los malagueños, que agradecemos día tras día, sino que también hemos conseguido que aquella idea que un día iba en la cabeza sea hoy una idea de todos, una idea compartida, absolutamente necesaria, una idea sólida con presente y futuro.

Gracias a los que apostaron por esa idea cuando era sólo eso, una idea, a los que lo siguen haciendo y a los que vendrán. A los lectores que han hecho suyo el pro­yecto -#somosagro, dicen por ahí- y a las empresas que cada mes confían en nosotros para acercarse y llegar a su público de forma directa. Y como no, gracias a todos esos profesionales que aportan su estilo y experiencia, que forman parte de este equipo de personas, piedra angular de toda gran idea. Porque detrás de cualquier idea están, sobre todo, las personas, con sus inquietu­des, sus esfuerzos y sus ganas. Seguimos…

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