editorial

Feliz Navidad

Agro sería un buen lugar donde quedarse a vivir. Coger un trozo de blanco y construirse ahí la casa. Construirse ahí el hogar. Sacar algunos días las sillas a la puerta y ver la vida pasar. Sentimos Agro como esa pequeña familia que se elige, que se va haciendo un buen día cuando cambias de pueblo o de ciudad, cuando cambias de país, y rehaces amistades, relaciones, renuevas filias, sensaciones…

Agro es un buen lugar para proyectar los sueños, porque el que no sueña no vive y en cada sueño hay una pequeña esperanza floreciendo. Soñar va con nosotros. Con nuestra forma de ver la vida, el mundo ese que a veces es monstruoso y destruye, y aniquila ilusiones y sonrisas. En estos tiempos de ceguera nos quedamos con lo pequeño, con lo esencial, con la luz que tienen las personas, la luz que emanan las cosas. Nos quedamos con el amor que recibimos y que damos. Nos quedamos con el cariño, con la bondad de la gente, con la gente solidaria, que da sin recibir a cambio, que te toca con la mirada.

Cada vez que nos decimos adiós, canta Ella Fitzgerald, morimos un poco. Cada vez que os entregamos un Agro, cada vez que lo echamos a volar, algo se apaga y a la vez se enciende, algo se para y empieza a andar. Y en ese cruce de instantes, en ese momento irrepetible nace otra ilusión y una nostalgia. De esas cosas que cuando las haces sabes que con los años se echarán de menos. Agro es nuestra casa, vuestra casa, una pequeña familia que vive en lo blanco. Que abre sus puertas, te sienta a su mesa y te sirve un buen vaso de vino. Siempre con alegría. Siempre contando contigo.

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