B Bou Hotels: gastronomía con alma

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Visitar la Axarquía es siempre un descubrimiento. Una comarca rica en paisaje, en historia y, por supuesto, en gastronomía. Muchos empresarios trabajan de forma incansable para que el nombre de esta tierra traspase fronteras. Con respecto a la gastronomía es igual. Numerosos establecimientos se afanan por trabajar con los productos de la zona para dar a conocer la identidad de una cocina muy rica y con mucha historia. Este es precisamente el ejemplo de B Bou Hoteles, la marca bajo la que se engloban los hoteles La Viñuela & SPA, Cortijo Bravo (Vélez-Málaga) y Molino del Arco (Ronda).

Nuestra parada gastronómica es en La Viñuela, un hotel que tiene un restaurante con unas impresionantes vistas al pantano del mismo nombre. Paz, tranquilidad, naturaleza y una gastronomía de nota muy alta son el plan que te ofrecen en este establecimiento.

La familia Herrero, propietaria del hotel, es una gran defensora de la gastronomía local. Quince años ofreciendo los platos elaborados con productos de la zona los avalan, además de el hecho de que en 2002 ya incorporaron a su carta un apartado de cocina de la Axarquía, de Málaga y de Andalucía. Un auténtico reclamo para fidelizar clientes. Así lo creen y así lo siguen haciendo desde entonces con gran éxito.

La gastronomía es un baluarte clave en B bou hotels.

La forma de hacer las cosas en La Viñuela siempre está muy pensada y meditada. La finalidad es siempre la misma: ofrecer lo mejor a los clientes. Por eso, cuando haces parada y fonda en este restaurante te das cuenta rápidamente de que cada plato guarda una historia detrás y de que aquí se hace una cocina con alma y corazón.

El cómplice de la familia Herrero para que la gastronomía será un baluarte importante del hotel es su chef ejecutivo, Manuel Ramos. Conoce muy bien la zona y, por tanto, los productos, además de esas recetas que hacían las abuelas y que el trata de recuperar con su trabajo para que no queden en el olvido. Eso sí, usando las técnicas y emplatados actuales. El resultado: platos con sabores impecables cargados de sensaciones.

Nueva carta

La Viñuela empieza el verano con nueva carta y manteniendo la esencia de producto que defienden. La cocina de kilómetro 0 y los productores de la zona son su mayor bandera a la hora de idear nuevos platos.

Seguro que os van a gustar todos, pero hay algunos que siempre son imprescindibles y que nunca se van de la carta. Es el caso del paté de chivo malagueño, que después de 12 años, sigue sin salir de la propuesta por ser una seña de identidad de la casa. Un plato al que ellos llaman “foie axárquico” y que está acompañado don higos en dos texturas (caramelizado y en forma de pan) y regañás de matalahúva que elabora para ellos una panadería local.

Para el postre hay que deleitarse con un delicioso pastel de bizcocho de torta de Algarrobo y almendra.

También es muy representativa de la temporada la ensalada de pimientos asados y aguacate de la Axarquía con camarones de Cádiz y huevo frito, un plato rescatado del recetario malagueño; o el bacalao con caldillo de perro. Aquí el bacalao es atemperado en el horno y termina cociéndose con este caldillo típico de tierras gaditanas de base cítrica, elaborado con pomelo, naranja y limón.

Mención especial merecen sus sopas frías con sello malagueño, donde las estrellas son el ajoblanco de cítricos con naranja, pomelo y remojón de bacalao y el gazpacho con helado de aceite de oliva, así como otros platos que estrenan como son el confit de pato con batata en texturas, caramelo de soja y miel de caña, el pulpo asado con patatas y adobillo de calabaza, emulsión de ajo negro y mojo rojo, el flamenquín de secreto ibérico con cecina de buey y queso curado y la presa ibérica de bellota con marinado de manteca ‘colorá’ y miso rojo.

Para el postre hay que deleitarse con un delicioso pastel de bizcocho de torta de Algarrobo y almendra, acompañado con helado de turrón. El aove, la almendra y la matalahúva están muy presentes en este dulce que os traslada a nuestra niñez y a los sabores más axárquicos.

Toda la carta se puede disfrutar en el salón o la estupenda terraza del restaurante en cualquier horario, ya que tanto en La Viñuela como en Cortijo Bravo tienen cocina ‘non stop’, desde que abren para los desayunos a las 8,00 h. hasta que la cierran a las 23,00 h. Por supuesto, tienen una carta vegetariana y otra vegana, además de hacer cocina sin lactosa y libre de gluten. Y para las veladas de verano, sus noches de flamenco y jazz. Música y gastronomía con vistas inigualables… ¡Puede haber mejor plan!