Encarni Navarro: “Llevo a Málaga allá por donde voy”

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Ha sabido tener paciencia, no ha olvidado jamás su sueño y llena de pasión y alegría el escenario por el que pasa, ya sea el Cervantes o su reino actual, El Pimpi. Encarni Navarro es de esas personas que engancha, con duende, una cantante que respira y se alimenta de Málaga, su tierra.  Enamorada de las tradiciones malagueñas, nos confiesa dos de sus grandes pasiones: la música y el folclore que también interpreta… Y “un buen espeto de sardinas con tomates huevo de toro”.

Pepe y Tadea se disponían a preparar el equipaje para emprender la marcha hacia Albacete. Él malagueño y ella manchega, pasaban las vacaciones en la tierra natal de Tadea. Cinco hijos y unas cuantas maletas en el Renault 12 y Camarón de la Isla o Los Chichos como banda sonora de esos viajes. Han pasado muchos años desde aquella escena doméstica pero es uno de esos recuerdos de niñez que en cierta medida han marcado el presente de Encarni Navarro, la cuarta de esos cinco chiquillos.

Esta artista de raza reconoce que ya por aquel entonces le llamaba la atención el flamenco en todas sus vertientes y es en la búsqueda de esos sonidos “antiguos en lo moderno” donde se siente más cómoda… Lo defiende como nadie en la bodega El Pimpi, donde de miércoles a viernes ejerce como nadie de ‘La Reina de El Pimpi’, un espectáculo que no deja indiferente a nadie.  Charlamos con Encarni sobre el ayer, su presente y un mañana que afronta lleno de retos e ilusiones.

Naciste en Málaga y ya desde chiquitita apuntabas maneras…

Sí, soy malagueña, del barrio de Huelín. De madre manchega y padre malagueño, somos cinco hermanos, yo soy la cuarta. Diana, mi hermana, es la pequeña. La verdad es que desde siempre había sonado copla y rumba en casa y cuando hacíamos los viajes en verano para visitar a la familia en Albacete llevábamos rumba. Sonaban Los Chichos, Camarón, Remedios Amaya, María Jiménez. A mi me llamaban mucho la atención y desde siempre he ido buscando lo antiguo en lo moderno.

¿Cómo fueron tus primeros pasos en la canción?

Empecé de la mano de mi hermana Diana, en la Agrupación Folclórica Renacer, de manos de Encarnita Perrault. Lo que pasa es que llega un momento en el que ya necesitas dinero, quieres independencia y entonces me puse a trabajar, dejando aparcada esta faceta como artista. Se me terminó el contrato y vi en esa situación la oportunidad perfecta para retomar mi carrera.

Has estado unida, de manera totalmente lógica, a tu hermana, Diana Navarro, y con ella has ido haciendo currículum, por así decirlo.

Sí, en 2005 empecé en la gira con mi hermana y hemos estado muy unidas profesionalmente. Ya había estado con ella haciendo los coros en su primer disco, en 1999, un trabajo homenaje a Federico García Lorca. Después llegó mi hora, la de ir buscándome un poco la vida.

Y viendo con quienes has colaborado y dónde estás no te ha ido nada mal, Encarni.

La verdad es que he tenido la gran fortuna de actuar con grandes como mi hermana, con Pablo Alborán, Estrella Morente, Vanesa Marín, María Toledo… He sido telonera de Antonio Carmona, de Lolita y otros muchos. Así hasta que llegó mi momento, los días 5 y 6 de octubre de 2013, con el espectáculo ‘Con el alma al aire’ en el Echegaray. Lleno absoluto y críticas muy buenas, me sentí arropadísima.  Y a esto le siguió la zambombá malagueña en Navidad, que empieza a ser ya tradición. Este año hicimos además un concierto a beneficio de la fundación Luis Olivares que fue magnífico.

Así hasta llegar a proclamarte la ‘Reina de El Pimpi’. Menudo honor para una malagueña ‘mu malaguita’ como tú, ¿eh?

Es una de las oportunidades más grandes que me han brindado. A mí siempre me han encantado estas bodegas. De hecho yo siempre digo que El Pimpi es la Capilla Sixtina de Málaga, así que es un honor poder hacer lo que hay aquí. Pepe Cobos me ha dado libertad absoluta y yo lo vivo al máximo.

¿Qué nos ofrece una ‘reina’ como tú en un sitio como este?

Pues es un show muy simpático en el que no hay dos noches iguales. Preparo una actuación mientras la gente está cenando, con un repertorio que varía. Depende mucho del ánimo del público. Interpreto temas de Manolo García, de la Húngara, Manuel Carrasco, Vanesa Martín. Canto verdiales, malagueñas, sevillanas… Y por supuesto el himno a El Pimpi, una pieza estupenda creada por Juan Carlos Barranco.

La pregunta es obligada: Encarni, ¿para cuándo un disco?

Eso llevo años diciéndome, pero ya puedo decir por fin que me lo estoy planteando. No puedo decir para cuándo porque quiero hacerlo bien, a conciencia, pero ya va tomando forma.

Una ‘disfrutona’ como tú, tan enamorada de su Málaga, seguro que también disfruta mucho a la mesa, que en nuestra tierra se come mucho y bien.

Pues ya ves. Podría decirte que me muero con un espeto de sardinas y tomates huevo de toro. Fresquitos, más sanos y sabrosos no los puede haber, ¿eh? Me encanta la cocina malagueña y defiendo al máximo nuestras raíces.

¿Qué restaurantes son tus favoritos?

Hay muchos, la verdad. Me encanta el gazpachuelo y en El Pimpi lo hacen delicioso. De aquí también hay que pedir la ensaladilla rusa, ¡quita el sentío! Bueno, y del Malaga Palacio el pulpo con ajo blanco, que te deja sin palabras. ¿Sigo? –risas– La hamburguesa de rabo de toro de El Reservado, en Rincón de la Victoria; el pescado a la sal o el espeto de sardinas del merendero María; y la ensalada de yogur de Citron. Ay, que me dejo otro: ¡el atún de El Mentidero! ¡Buenísimo!

Me reafirmo: eres muy malaguita, malaguita… Malaguita.

Al máximo. Llevo a Málaga allá por donde voy y creo que todos deberíamos defender más lo nuestro. Se nos va la fuerza por la boca y hay que darle el valor que tiene, potenciar lo de la tierra. Hay una gastronomía exquisita, sitios preciosos para visitar. ¡No nos falta de ná!

A esto en AGRO añadimos que en Málaga hay otro aspecto del que se puede presumir: la gente. Encarni Navarro es un buen ejemplo de ello, una malagueña salerosa que llena de magia y energía el rincón por el que pasa. ¡La vemos en El Pimpi!