Entrevista con Antonio Pino & Peneque El Valiente

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Antonio Pino Peneque

En la era de internet y las nuevas tecnologías, Peneque el Valiente apuesta por la simplicidad y la cercanía, lo artesano y lo corpóreo con un teatro de títeres que se mete rápidamente a todos los públicos en el bolsillo. A los más mayores porque fueron su público cuando apenas eran unos críos; a los niños, por lo innovador que es para ellos un espectáculo tradicional que sabe conquistar a los más pequeños en este milenio de lo virtual. 

Antonio y Miguel Pino están tras esta familia de marionetas que lo mismo actúan en escenarios de Nueva York y Washington como en colegios de la provincia de Málaga, ante un público no menos exigente que el estadounidense. En los centros escolares es donde están llevando a cabo en estos momentos un proyecto muy bonito y valioso para ellos: ‘Sabor saludable con Peneque’, en colaboración con Sabor a Málaga. El objetivo es transmitirle a los alumnos la importancia de llevar una dieta equilibrada y que conozcan mejor cuáles son los alimentos que no deben faltar en su menú diario. 

Charlamos con la mitad del corazón que insufla de vida a Peneque, Antonio, sobre este reto presente, sus perspectivas de futuro y el cómo han llegado hasta aquí con un espectáculo de marionetas que tiene ya más de medio siglo de vida.

‘Sabor saludable con Peneque’… Esos valores que transmitís en las distintas aulas, ¿los practicáis en casa?

Sí, la verdad es que sí. Procuramos llevar una buena alimentación, con frutas, verduras, pescados, carne. Lo importante es el equilibrio y todo eso transmitimos a los niños en esta acción con la Diputación de Málaga.

Tanto tú como tu hermano Miguel os consideráis ‘muy de Málaga’, de la tierra. ¿Qué sabores de antaño seguís disfrutando hoy como el primer día?

Yo nací en el barrio de la Victoria y desde pequeño he disfrutado mucho de la cocina, de los sabores de aquí. Me encanta el gazpachuelo, es una sopa única, de verdad, y siempre que viene alguien de visita la preparo. Y la porra antequerana, los boquerones victorianos, los espetos… ¿Hay algo más rico y saludable en el mundo? Referencias a todo eso transmitimos a los chicos con nuestro espectáculo de títeres y esta manera diferente y divertida de aprender les cala mucho más. Es algo que aprendimos desde pequeños en casa, con mi madre. Ella preparaba sus gazpachuelos y sus guisos y, junto con mi padre, nos enseñó a disfrutar de la comida.

De Miguel Pino, vuestro progenitor, habéis heredado también la pasión por esta profesión y por este mundillo…

Sin lugar a dudas. Yo casi podría decir que nací entre marionetas, pues desde siempre en casa estuvimos rodeados de esta magia. De hecho, es que no tengo recuerdos de niñez donde no aparezcan estos personajes que popularizó mi padre yendo de gira por toda España. Él empezó en 1959 con ‘Las aventuras de Peneque el Valiente’ y ha llegado hasta nuestros días. Nosotros nos enamoramos de esta profesión y seguimos adelante con las representaciones.

¿Cuándo debutasteis Miguel y tú en el mundo de la escena?

Pues éramos muy jovencitos. Siempre habíamos estado entre bambalinas echándole una mano a nuestro padre, acercándole las figuras, con los decorados y otras cosas. Fue cuando yo tenía 17 años, yendo de gira por colegios, que me preguntó si me animaba a hacerlo yo. Me lancé y aquí seguimos.

Habéis conseguido que una propuesta de ocio tradicional y muy artesana sobreviva en plena era del entretenimiento digital… ¿Cómo lo habéis conseguido?

Pues precisamente en lo que podría parecer nuestra debilidad está la virtud: la sencillez. Hoy en día le damos a los niños todo muy gráfico, terminado, mascado. De pronto llega este teatro de ilusiones y les cautiva. Hace que dejen volar su imaginación y es muy participativo, por lo que les engancha desde el minuto uno.

Y sigue teniendo una excelente acogida. Habéis sabido tomar el testigo de Miguel Pino y llevar a Paneque y compañía no sólo por toda España, ¡también ha salido a ver mundo!

Sí, así es. Recientemente hemos estado en Estados Unidos y Canadá. Hemos representado en Nueva York, Filadelfia, Washington, Toronto. Y en nuestro país nos seguimos recorriendo toda la geografía española, la verdad. El legado que ha dejado mi padre es muy grande y lo mejor es que nos queda la satisfacción de que él haya podido comprobar lo mucho que se le quiere. En vida pudo disfrutar de varios homenajes, uno incluso en su pueblo, en Villanueva de la Serena. En 2010 la compañía cumplió 50 años y se hicieron esculturas conmemorativas y eventos para celebrar este aniversario.

Como ‘foodie’ y amante de la buena cocina que has demostrado ser, ¿qué lugares recomendarías para disfrutar de la gastronomía en la provincia de Málaga?

Tengo un plan irrechazable: el 23 de abril actuamos en el Teatro Echegaray, así que un día redondo puede comenzar desayunando churros en casa Aranda, después a una de las dos funciones de mañana de Peneque, almorzar en La Cosmopolita y un paseo por Muelle Uno por la tarde, para el café. Otros lugares que me encantan son el restaurante Strachan y otros muy típicos, como Los Caballos, en Álora, o el mesón Los lobos, en Algarrobo.