Entrevista con Ignacio Garijo, director comercial de Dimobe

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Ignacio Garijo (Málaga, 1973) es un profesional vinculado al mundo del vino desde siempre. No en vano, su apellido es todo un referente en la d.o. Málaga. Durante más de una década, estuvo al frente de las Bodegas Antigua Casa del Guardia. Terminada esta etapa, en 2013 se incorpora a Dimobe para iniciar una nueva andadura empresarial. Juan Muñoz, propietario de Dimobe, y gran amigo, decide aprovechar su dilatada experiencia y le encomienda la dirección comercial de la bodega. Y los resultados no pueden ser más alentadores.

Ocho galardones en los Premios Mezquita de Córdoba…muy orgullosos supongo del amplio reconocimiento. ¿Cuáles han sido los reconocidos?

Los ocho premios están bastante repartidos entre toda la gama de Dimobe, tanto dulces tradicionales como vinos tranquilos. La Gran Medalla de Oro ha recaído en el ‘Seco Trasañejo’, que es un Pedro Ximén viejo con una crianza de más de 15 años. A continuación, tenemos otras cuatro medallas de oro. El primer metal dorado es el ‘Zumbral Trasañejo’, que es una variante de nuestra marca más icónica. Es un dulce con diez años de envejecimiento. Los otros galardones han ido al ‘Pajarete’, el ‘Pedro Ximénez’ y ‘Señorío de Broches’, un dulce natural. Precisamente este último, representa el estilo más moderno dentro de los dulces tradicionales que hacemos. También contamos con varias medallas de plata. Por un lado, el Lagar de Cabrera Rosado (2017), que tiene un curioso coupage de Romé, una variedad autóctona, y Syrah. De otro, el Lagar de Cabrera Tinto Crianza, un Syrah monovarietal de 2014. Y, por último, el Vermú ‘Ventura 27’, que es un poco el vermú de alta gama y nuestro recién llegado.

Entiendo que la Gran Medalla de Oro es un galardón muy difícil de obtener…

Realmente, esta categoría está bastante limitada. Necesitas una calificación muy alta para situarte en el podio. Y, la verdad, no es habitual. Creo que la puntuación mínima empieza a partir de los 98. Y son muy pocas las ‘grandes medallas de oro’ que se conceden cada año en los Mezquita.

Siendo una bodega que elabora casi toda la tipología de vinos que permite el consejo Regulador Málaga y Sierras de Málaga, ¿estáis muy cómodos en los dulces de toda la vida?. A los premios me remito.

Desde que se fundara en 1927, la bodega se ha dedicado siempre a la elaboración de vinos dulces. En particular Moscatel, que es la uva que predomina en la zona de Moclinejo y en toda la Axarquía, aunque también se ha trabajado la Pedro Ximénez, dada la cercanía con Los Montes. En realidad, nos hemos dedicado toda la vida al cultivo y elaboración de Moscatel; y es lo que sabemos hacer. Por esa razón, somos grandes expertos, lo cual no quita que, a partir, de 2001 al entrar en la d.o. Sierras de Málaga hayamos abierto el abanico a vinos tranquilos. De cualquier forma, también hemos aumentado la gama de vinos dulces, incluso hacemos vermúts y tintos naturalmente dulces.

¿Cuántas referencias comercializáis actualmente?

En cuanto presentemos el espumoso, que será dentro de poco, estaremos en 24 referencias. Debo decir que somos la única bodega de Málaga que, mirando punto por punto el reglamento del Consejo Regulador, elabora todos los vinos fijados dentro del pliego de condiciones.

Entre las novedades que están por llegar, ¿creo que hay un Brut Nature?

Es un monovarietal de Moscatel de Alejandría. De hecho, la primera uva de la vendimia se destina a este Brut Nature. La cosecha que vamos a lanzar al mercado, si Dios quiere antes del verano, corresponde a 2015. Tiene 30 meses de crianza en botella y es un brut nature elaborado siguiendo el método tradicional (champanoise). Como no estamos dentro de la d.o. Cava ni de Champagne, no le podemos llamar de ninguna de las dos formas. Simplemente, vino espumoso.

¿En qué basáis el éxito de la bodega?

Realmente, el éxito de la bodega Antonio Muñoz Cabrera (Dimobe) se basa en la materia prima. Es fundamental. Una uva de primera te va a garantizar siempre un vino superior. Únicamente lo tienes que guiar por el buen camino. Contamos con uvas de excepcionales que se cultivan en las zonas de La Axarquía (Moscatel), Los Montes (Pedro Ximén) y Ronda. Dimobe posee cuatro hectáreas de viñedo propio en la Axarquía y controla otras 38 hectáreas. Nos esforzamos en mantener una relación estrecha con los agricultores, un vínculo que se transmite, incluso, de generación en generación. Además, hemos trabajado siempre con los productores originales o bien con sus descendientes. Esto nos permite garantizar para la bodega los mejores viñedos y uvas. De cualquier forma, ese viñedo, que no es nuestro, lo controlamos al cien por cien. ¿Qué quiere decir?. Pues que decidimos sobre todas las tareas que se van a realizar, controlamos el proceso de producción de la uva, etc.

Otra de las novedades es el proyecto de Bernardo de Gálvez en Pensacola, ¿cuéntenos un poco?

El proyecto nace hace dos años y gracias a los vínculos familiares que tienen los hermanos Muñoz Anaya, dueños de la bodega, con la familia de Bernardo de Gálvez. Ese nexo nos llevó a estudiar la figura histórica de Gálvez. Debo decir que hay otra persona en Macharaviaya, gerente de la empresa Galvez Farms, y dedicada a estudiar la figura de este insigne personaje y todo lo que significó para la independencia de EE.UU. Ella nos puso en contacto con un importador de Pensacola (Florida), que estaba muy interesado en comercializar productos relacionados con este personaje tan influyente en la historia de Florida. A partir de ahí, nos pusimos en marcha y hemos lanzado allí la marca ‘Galvez Legacy’.

¿Es la primera vez que exportáis a Estados Unidos?

La primera vez, sí. Y muy contentos porque es un mercado bastante interesante para el mundo del vino. Gracias a Bernardo de Gálvez vamos a tener la oportunidad de dar a conocer nuestros vinos y, de paso, la figura de Bernardo de Gálvez en España. Es contradictorio pero aquí es poco conocida su verdadera trayectoria. En cuanto, al mercado norteamericano lo hemos planteado como un proyecto a largo plazo.

¿Qué quieres aportar a la bodega?

Realmente, mucha experiencia e ilusión, por supuesto. También, ganas de seguir aprendiendo y conquistar nuevos mercados. Creo que lo estamos consiguiendo y que podemos llegar muy lejos.