Iznate: de la moscatel al aguacate

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Situado en una privilegiada segunda línea de playa, el pueblo axárquico de Iznate fue conocido antaño por su producción de la uva moscatel, a la que consagra una fiesta gastronómica cada primer sábado de agosto. Hoy todavía sigue teniendo viñedos escarpados dedicados a la elaboración artesanal de pasas y vinos o para el consumo propio de esta variedad.

Eso sí, en las últimas décadas han ido ganando terreno los subtropicales. No en vano, este municipio malagueño forma parte de la conocida como Ruta del Aguacate, un itinerario turístico del que forman parte localidades como Benamargosa, Benamocarra o Macharaviaya, entre otros.

Ambos cultivos, el tradicional de los viñedos y el de los subtropicales conviven en un paisaje eminentemente agrícola vigilado siempre por la cima de La Maroma. Su casco urbano está dispuesto sobre la escarpada ladera que se sitúa entre el río Iznate y la Loma del Barco, el punto más elevado del término municipal, con 475 metros sobre el nivel del mar. Es en este lugar donde se encuentra uno de los mejores miradores naturales de la comarca.

En los días claros, se alcanza a ver incluso la costa africana. De hecho, en muchas guías este balcón natural es conocido también como el mirador Iznate-Marruecos. Quienes deseen tener una buena perspectiva de la costa oriental malagueña pueden subir hasta este enclave, accesible tanto para vehículos como para senderistas a través de un carril que, eso sí, tiene tramos algo duros para los no habituados a subir cuestas pronunciadas.

En la entrada del pueblo se puede ver la fuente árabe del Encime, también llamada de los Tres Deseos por las supuestas concesiones que se le otorgan a quienes arrojan en su interior una moneda. También de la misma época se conserva la que se conoce como Moguera o Noguera. Aunque son consideradas como las fuentes más antiguas del pueblo, no hay que olicar que en el interior del casco urbano también hay otras  importantes como la de la Virgen de los Dolores o la del Pilar. La primera de ellas, situada junto a la iglesia, también es conocida como  Blasonada por tener un escudo del Marquesado de Campos.

Entre los edificios más destacados en este municipio, sobresale la iglesia de San Gregorio VII, cuya construcción data del siglo XVI, justo después del último período de rebeliones moriscas que tanto impacto dejaron en la comarca de la Axarquía. A pesar de su antigüedad, su aspecto se antoja más contemporáneo debido a las posteriores remodelaciones que se tuvieron que hacer en los siglos XVIII y XIX. En su interior, hay un óleo que representa a San Francisco de Paula, que es atribuido a algún discípulo del pintor José de Ribera. En algunas guías, incluso se habla de un estilo semejante al de Zurbarán. En cualquier caso, hasta el momento no se ha confirmado la autoría de esta obra pictórica.

Las calles de Iznate resultan bastante acogedoras gracias al cuidado que tienen sus vecinos en llenarlas de macetas, al mismo tiempo que se esmeran en mantener el blanco impoluto de la cal en las fachadas de sus viviendas. Desde la entrada del pueblo se puede hacer un recorrido sinuoso por su casco urbano. Allí el visitante no sólo disfrutará del reseñado patrimonio arquitectónico sino también de algunas vistas espectaculares, como las que se tienen de la antes mencionada cúspide de La Maroma.

También se puede andar por el entorno del pueblo gracias a una ruta de senderismo que sube hasta la antes citada Loma de Barcos o el cauce del río Almáchar. Este itinerario, que es circular, tiene salida y llegada en el propio casco urbano.

Cómo llegar

Para acceder hasta el pueblo de Iznate la opción más cómoda es tomar el desvío que hay en la autovía del Mediterráneo tanto para este pueblo como para Cajiz. Después de pasar por esta pedanía veleña, se llega en pocos minutos hasta Iznate por una sinuosa carretera. Iznate también tiene otro acceso por Benamocarra, idóneo para quienes quieren ir desde Vélez o algunos municipios del interior de la Axarquía.

Dónde comer

Dentro del pueblo, existen varias opciones para tapear por un módico precio. Entre ellos se encuentra el Bar Andalucía, uno de los más conocidos de esta zona de la Axarquía. Además de bonitas vistas, allí no falta la cocina casera. Otras opciones en el pueblo son el Mesón Los Gastos, el restaurante Hermanos Tejada o el bar Pil-Pil, todos muy cercanos entre sí.

Dónde hospedarse

Para alojarse en el pueblo existen dos opciones principales. Por un lado, en la entrada del pueblo desde Benamocarra hay un camping que disfruta de la tranquilidad propia de esta zona de la Axarquía. Por otro, hay varias casas y cortijos rurales, tanto dentro como fuera del casco urbano.