La Calma Centro: cocina con alma

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Disfrutar de buena cocina a unos precios moderados. Esa es la máxima de Antonio López en La Calma Centro, un proyecto muy personal de un cocinero con las ideas muy claras. Abrir un restaurante en el centro de Málaga era una idea en la que no dejaba de pensar, por eso una vez que La Calma Playa tomó velocidad de crucero en Rincón de la Victoria, pensó que era el momento de hacerlo. Lo acompañaron casi los mismos socios y también las mismas ganas de cocinar y ofrecer creatividad, personalidad, calidad y, sobre todo, disfrute. El resultado, platos bien elaborados, usando productos frescos y buena materia prima defendiendo la temporada.

Antonio es esos cocineros que les exige mucho a los proveedores, y todo eso se refleja en la cocina de este establecimiento de la céntrica calle Álamos. Mimos, detalles y fusiones que viajan al sudeste asiático para hacer parada en sabores que nos trasladan a Tailandia o la India. Todo un descubrimiento gastronómico con un tiquet medio para cualquier bolsillo.

Formado en La Cónsula, Antonio ha pasado por las cocinas de Calima con Dani García, Muselet y Nouvelle. También ejerció como chef ejecutivo del Grupo Moliere para recalar más tarde en el restaurante Calabaza, en Nerja. Fue precisamente en este establecimiento donde abrió su mente a otros productos y sabores, dando pasos hacia una cocina de corte más europeo e internacional y palpando que había productos con los que hacer platos mejores. Fue su punto de inflexión como cocinero.

El salto empresarial lo dio con La Calma Playa. Su idea, hacer cocina de corte internacional en Rincón de la Victoria para ofrecer algo diferente más allá de la famosa oferta gastronómica marinera de este municipio malagueño. Y lo ha conseguido con creces. Después de casi tres años de vida, La Calma Playa es un referente en la zona desde donde, además de disfrutar de buena comida, se ven algunos de los mejores atardeceres malagueños.

Platos muy bien elaborados.

La Calma Playa le sirvió a Antonio no sólo para ser parte de un negocio propio, sino como laboratorio de ideas para ir dando pasos hacia otros proyectos. Poco a poco comenzaron a hacer una cocina más elaborada con bastante éxito y mientras tanto esa idea de tener un negocio en el centro de Málaga seguía planeando por su cabeza. Y como lo que pasa, conviene, decidió que daba el paso después de ver el local donde en diciembre de 2016 abriría La Calma Centro, al que también lo acompañaron algunos de sus socios. De nuevo las ideas muy claras, será por eso que en poco espacio de tiempo, y a pesar de las dificultades de hacerse un hueco en el centro, sus fideos tostados con vieiras, calamar a la plancha y mayonesa de AOVE y su tartar de salchichón García-Agua están ganando adeptos.

La cocina de La Calma Centro es una propuesta honesta con el cliente. Elaboraciones de base tradicional con influencias exóticas como las cocinas de India y Tailandia. El objetivo, que el cliente disfrute al máximo y pague un precio justo.

En su carta vais a encontrar dos partes bien diferenciadas. Una que no cambia nunca y que está orientada al gusto de los malagueños. La rusa de la casa con lomos de melva, la tortilla de patatas y cebolleta confitada trufada, y la carrillada de buey a baja temperatura con ajo negro son algunos de los platos que vais a encontrar. Mención especial merecen tres de sus propuestas: el pulpo tostado a la parrilla con su papa a la gallega que incorpora una mezcla de especias de la casa donde predomina el pimentón de la Vera, su arroz meloso con verduras y chorizos de la mar y el rulo crujiente de pato confitado y cebolla caramelizada con salsa al Pedro Ximénez y gratén de patata elaborado con la auténtica receta tradicional francesa. Imprescindibles.

Un toque más internacional

En la otra parte de la carta, la que cambia cuatro veces al año, es donde vais a encontrar esos platos con un toque más internacional como, por ejemplo, el salmón marinado al horno con sopa Tom Yam, lima Kaffire y hierba limón o el ceviche de lubina. A todas estas propuestas las acompañan las sugerencias del día. Hasta una docena vais a encontrar cada semana, mostrando así la lealtad de la casa al producto de temporada.

En la parte de los postres la creatividad y la buena elaboración casera están a la orden del día. Prueba de ello es su versión de la tarta de queso, la milhojas de dos chocolates con teja de almendra, el coulant de chocolate casero o la tarta de manzana, que sirven con pasta de hojaldre a modo de empanadilla.

Un postre con mucha creatividad.

Como no podía ser de otra forma, los vinos de Málaga están presentes en la carta: Perezoso, Vega del Geva, Finca Los Frutales, Jarel… Y un aceite de oliva virgen extra muy especial, 1887, producido en Osuna, de donde es la familia de Antonio.

Con estas bases sólidas, el futuro de este restaurante se presenta prometedor y pasa ahora por afianzar su propuesta en el competitivo entorno del centro de Málaga y por nuevos proyectos culinarios que vuelven a llamar la atención Antonio para no dentro de demasiado tiempo. Estaremos atentos.