Málaga: el reino de la moscatel y otras uvas blancas

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La provincia de Málaga ha sido históricamente -y no ha dejado de serlo- tierra de uvas blancas. Aun cuando la serranía de Ronda y ciertas bodegas, en la margen norte, han impulsado las variedades tintas, su peso sigue siendo discreto. No es extraño que Málaga sea conocida todavía como el reino incontestable de la Moscatel de Alejandría, una reina que tiene su propio séquito de nobles blancas representadas por la Pedro Ximén, la Moscatel Morisco y, en menor medida, la Doradilla y la Lairén.

En los últimos tiempos, el Consejo Regulador de la denominación de origen Sierras de Málaga ha abierto el abanico permitiendo la entada de una amplia variedad de uvas españolas y foráneas a fin de satisfacer a los enólogos más inquietos e innovadores. En este grupo de nuevos colonos figuran la Macabeo, la Verdejo (todas del país), además de la Chardonnay, Sauvignon Blanc, Colombard y Viognier (Francia), sin olvidar, algunas exóticas como la Riesling y la Gewürztraminer, ambas originarias de Alemania. De cualquier modo, tanto la Moscatel como la Pedro Ximén acaparan el 77 % de la uva blanca amparada por las DD.OO. Málaga y Sierras de Málaga. Según los responsables del Consejo Regulador de las dd.oo. Málaga, Sierras de Málaga y Pasas de Málaga, “coinciden con las históricas ya que se cultivan desde antes de la filoxera”. Habría que añadir, al frente de este majestuoso reino, la Moscatel Morisco (o de grano menudo) bastante distanciada en superficie y “cuyo peso relativo asciende a 22 hectáreas”.

En términos generales, la provincia produce anualmente unos 3,6 millones de kilos de uva destinada a vinificación, según Asaja. De esta cantidad, un alto porcentaje (2,85 millones de kilos) corresponden a uva blanca con denominación de origen. Si hablamos de pasas, las cifras de 2017 rondaron los 300.000 kilos, mientras el volumen de uva de mesa ascendió a 800.000 kilos. Una cifra nada desdeñable.

En cuanto a la uva fresca, que consumimos habitualmente a la hora del postre, suele ser autóctona. “Las variedades de uva de mesa son distintas a las uva de vinificación. Sin embargo, la Moscatel de Alejandría tiene un triple uso”, asegura el Director de Calidad del Consejo Regulador, Javier Aranda. Con ella, pueden elaborarse vino (tanto seco como dulce), pasas y uva para el consumo. No en vano, “constituye una de las variedades de mesa más reputadas por su calidad e intensidad aromática además de su equilibrio entre acidez y dulzor”, añade. La principal zona productora es Manilva mientras que la Axarquía se destina principalmente a pasas y vino.  Para Ignacio Garijo, director Comercial de Dimobe, la Moscatel es única por su “versatilidad incluso en vinificación” Su principal virtud es que “puedes elaborar espumosos, blancos secos y una amplia gama de dulces. Además es muy idónea para el envejecimiento en madera”. La Moscatel Morisco muestra apenas diferencias organolépticas aunque sí en su fisonomía. “El tamaño de la uva es más pequeña y los racimos cerrados”, apunta. En cuanto a la Pedro Ximénez, se cultiva en la zona norte y también en los Montes de Málaga. “Precisamente aquí”, asegura el experto, “encuentra su mejor acomodo gracias a suelos pizarrosos y un clima más templado por la altura. En estos montes, prospera y brinda su mayor calidad organoléptica”. Por último, las pocas hectáreas de Doradilla se despliegan ampliamente en la zona norte de la provincia, concretamente, en la comarca de Antequera.

Vendimia muy fecunda

La cosecha 2018 presenta dos novedades fundamentales. Por un lado, será algo más tardía y, de otro, algo superior en volumen. En general, el año agrícola se ha caracterizado por una temperatura media inferior a la de los últimos ejercicios. Además, “la precipitación ha sido un 25 por ciento superior a la histórica, especialmente, en el mes de marzo”, señala Aranda. “Este hecho es beneficioso porque supone reservas de agua para el periodo estival”. Una tesis en la que coincide Ignacio Garijo. “Frente al muy caluroso mes de julio de 2017, el que acaba de terminar ha sido más fresco y con mucha lluvia en primavera”. La Moscatel es la uva que primero se vendimia, la más temprana del país. Bajo su punto de vista, “la vendimia arranca a primeros de agosto en la Axarquía”. Y en lo referente a la calidad, “exceptuando alguna parcela aislada, será buena y habrá algo más de producción aunque dentro de los parámetros normales ya que venimos de años muy calurosos y vendimias muy a la baja”. El responsable de Calidad el Consejo, concluye que “la calidad de la uva será muy buena”. 

Fotografía: Beatriz Moreno