Marbella: la joya de la Costa del Sol

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La fuerza de la marca turística de Marbella, que se basa en su litoral, no puede ni debe dejar en un segundo plano su riqueza monumental, que se reparte fundamentalmente entre su casco histórico y su costa. Desde la civilización romana hasta la actualidad, hay una verdadera lección de historia en esta ciudad mediterránea. Así se pueden ver yacimientos romanos, vestigios visigodos, elementos defensivos de Al-Ándalus o construcciones renacentistas y barrocas. A ellas hay que unir, claro está, el legado que el turismo ha dejado en el siglo XX, como sus espacios con más lujo y glamour.

Sin duda alguna, el patrimonio monumental de esta ciudad costasoleña tan cosmopolita viene a demostrar la importancia que ha tenido durante los últimos milenios esa ubicación estratégica. Las distintas culturas que han dejado allí testigo su huella no lo hicieron por casualidad sino por las virtudes que ofrece este margen costero mediterráneo, tan próximo al Peñón de Gibraltar.

Tras la toma de Marbella por las tropas del rey Fernando el Católico, se acometió la obra de urbanización más importante de la época para oxigenar un grupo de calles: la plaza, hoy conocida como de los Naranjos, que ya estaba llamada a ser el eje urbano de la ciudad y la zona noble de su vida social. El castillo es el más importante vestigio de la civilización musulmana que se conserva también en el centro histórico. 

Como templo cristiano, sobresale la iglesia de la Encarnación, que se levantó inicialmente en los primeros años del XVI, aunque su aspecto actual tiene mucho más que ver con las posteriores remodelaciones, como la que tuvo lugar durante el XVII. Cerca de allí se puede visitar el Hospital Bazán, un  edificio de carácter renacentista, pero, al mismo tiempo, marcado por importantes rasgos del estilo gótico-mudéjar.  La fundación del edificio fue, en su momento, uno de los acontecimientos más importantes de Marbella por su trascendencia histórica. La Casa del Corregidor y la ermita de Santiago, ambos levantados en el XVI, son otros edificios históricos del centro de la ciudad.

Termas de guadalmina

Muy anteriores en el tiempo son los yacimientos encontrados lejos de la urbe, como la basílica paleocristiana de San Pedro de Alcántara, que data muy probablemente en el siglo VI. Se trata de uno de los ejemplares más antiguos de iglesia cristiana de la Península Ibérica. Algunos siglos más de antigüedad tienen las termas romanas de Guadalmina, unos baños romanos de los primeros siglos del Imperio. Distintas disciplinas artísticas y colecciones botánicas y etnográficas conforman buena parte de la baza cultural de Marbella. En las últimas décadas la ciudad se ha ido dotando de una red museística en el que sobresale especialmente la colección de Grabado Contemporáneo Español, que nace de una donación particular y que, poco a poco, se ha ido configurando en un referente de esta expresión pictórica en toda Europa.

La pintura y otras disciplinas artísticas también son protagonistas del Museo Ralli, que pertenece a una institución privada compuesta por  cinco centros repartidos por el mundo. Marbella también ha sido la ciudad elegida para acoger una de las muestras botánicas más originales del mundo, el Museo del Bonsai, que fue pionero en España desde su fundación en 1992.

Las artes populares y la etnografia también forman parte de la red museística de Marbella. Así se puede apreciar en el Cortijo Miraflores, un edificio del XVIII que hoy alberga una amplia colección de enseres y máquinas relacionadas con tareas agrícolas.

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Urbanas, con glamour, vinculadas a la cocina más marinera o con atractivo natural. Ésos son algunos de los atributos que se pueden encontrar en las 24 playas en las que se divide el litoral marbellí. Desde Calahonda hasta la desembocadura del Guadalmina, aguardan 27 kilómetros con abundantes banderas azules que demuestran el mimo que se le da en esta ciudad  a uno de los secretos de su verdadero éxito.

Todas tienen como común denominador la calidad, pero no cabe duda de que cada playa de Marbella tiene unas señas de identidad que la hace diferente. El arenal marbellí, interrumpido en algunos tramos por lujosos puertos deportivos, está considerado hoy en día, en su conjunto, como uno de los más atractivos del mundo. Capítulo aparte merecen sus puertos deportivos. El más importante es el que recibe el nombre de José Banús, pero a éste hay que añadir otros tres, Cabopino, La Bajadilla y el Deportivo de Marbella.

En los cerca de 30 kilómetros de litoral que tiene Marbella se pueden ver hasta 6 torres vigías distintas, que son, en su conjunto, el vestigio más evidente de etapas históricas especialmente convulsas en este emplazamiento mediterráneo.