Mariola Beltrán: Pasión biodinámica y amor por el terruño

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Al final, el amor que recibes es igual al que das. Así concluía ‘The End’ el tema de un mítico grupo musical con el que cerraban una década de trayectoria. Auxiliadora López Beltrán sabe mucho de eso. Es bióloga y está especializada en botánica y paisajismo. Desde que entró a formar parte de Bodegas Gonzalo Beltrán (Ronda) en 2009, ha hecho de este lema su particular divisa de trabajo. Para esta experta, lo más importante es el amor a la tierra y el respeto máximo al entorno. Por esta razón, practica un cultivo ecológico con criterios biodinámicos en la hectárea que esta bodega mantiene en producción. “Dependes mucho de la tierra… pero la tierra te lo da todo”, resume así su filosofía al frente de este privilegiado terruño.

Para Mariola, como es conocida entre sus amigos, la biodinámica es “un tema muy personal y peculiar”. Esta forma de entender la agricultura se basa en las teorías del ideólogo y librepensador austríaco Rudolf Steiner, fundador de la antroposofía. En los años 20 del siglo pasado reivindicó una vuelta a la agricultura ancestral y rechazó los postulados industriales. A diferencia de la agricultura ecológica, la biodinámica da un paso más al utilizar preparados vegetales y minerales en el abono y respetar las fases de la Luna y el movimiento de los astros, tanto para la siembra como para el cultivo. “Siempre digo que es una agricultura muy holística, entendiendo como holístico que tiene en cuenta todo”, explica. En este sentido, “puede englobar desde las constelaciones, las mareas, o la cercanía de la Luna”. Sin embargo, Mariola matiza que “todo esto tiene una base científica” y pone como ejemplo el influjo del campo gravitatorio de nuestro satélite en el crecimiento de las plantas. Esta botánica insiste en que lo biodinámico no supone un manual cerrado “que haya que seguir al pie de la letra”, aunque “si quieres ser muy puro, las directrices son bastante estrictas”. Dada la pequeña extensión con la que trabajan en Gonzalo Beltrán, “realmente cogemos pinceladas de la biodinámica y la adaptamos a lo que entendemos que puede funcionar aquí”.

Para Mariola, la biodinámica es “un tema muy personal y peculiar”

Su espacio de trabajo es una pequeña finca, de origen agrícola, denominada ‘La Nogalera’ y vinculada a la familia Beltrán desde 1866. Todavía pervive el sistema tradicional de cultivo en terrazas, heredero de la antigua huerta de regadío y frutales. Incluso se mantiene un sistema de riego tradicional por medio de acequias que se nutren del río Guadalevín. Los ramales secundarios concluyen en unos pilones –aguas perezosas- en los cuales el agua se estanca. Antiguamente, se usaban para lavar la fruta y la hortaliza que, más tarde, se vendía en Ronda. Ese carácter manso y perezoso da nombre a su tinto monovarietal de Syrah, y también al rosado. “En general, producimos el tinto, aunque si tengo bastante uva para hacer un sangrado, solemos elaborar el rosado”. Dada su limitada producción, éste último no se hace desde el año 2015. No obstante, “gracias a las lluvias confío en que podremos sacarlo para la añada 2018”. En cuanto al tinto, apenas producen 2.600 botellas. De todos modos, están plantando más vides para elevar la producción.

Debido a todas estas diversas cuestiones, el resultado es “un vino de marcado carácter que varía sustancialmente cada añada”, si bien, “dentro de un parámetro de alta calidad”. Mariola Beltrán describe Perezoso 2017 como un tinto donde “sobresalen los frutos rojos, los aromas herbáceos y el monte bajo. Es un vino de paisaje en el que puedes apreciar nítidamente los elementos del entorno”.

Mariola es Licenciada en Biología, especialidad en Botánica, por la Universidad de Granada y Máster en Paisajismo, Entorno y Espacio Público por la misma. Actualmente, está cursando estudios de enología en la Escuela Universitaria de Ingeniería Agrícola de Valladolid. Y a distancia, porque “conciliar trabajo, estudios y dos niñas, resulta complicado”. Esta apasionada de la biodinámica forma parte de un restringido club de 16 mujeres que se dedican al mundo del vino en Andalucía. “Afortunadamente, bodegas con mujeres cada vez hay más”, concluye.