Patanegra 57: gastronomía de primera junto al Balcón de Europa

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Sergio Paloma ha vivido entre fogones desde que lo recuerda. Sus padres lo han criado entre las paredes de Patanegra, por eso no es extraño que se le escape una sonrisa cuando te sientas con él en la sobremesa y te cuenta sus proyectos, sus comienzos, las anécdotas del día a día de un cocinero. Sergio Paloma lleva la profesión en la sangre, y eso es algo que el cliente siempre nota.

A sus 30 años tiene un gran camino recorrido, pero mucho más le queda todavía por recorrer, ya que este nerjeño es una de las jóvenes promesas malagueñas que están cosechando éxitos por su forma de hacer las cosas. Y las cosas las está haciendo muy bien.

Sergio estudió en La Cónsula y unos años más tarde decidió abrir Patanegra 57 con el apoyo de sus padres. ¿La razón? “Para disfrutar haciendo lo que me gusta”, afirma satisfecho.  Y así es como nació este restaurante, ubicado en una casa de dos plantas propiedad de la familia, en pleno casco antiguo de Nerja, donde el chef capitanea a un equipo joven y comprometido de once personas en un espacio con dos comedores, una zona de mesas altas (donde sirven platos más informales) y una agradable terraza.

Calidad y buen producto en cada uno de los platos.

Su concepto gastronómico recoge una cocina con sello propio, actual, basada en la técnica y usando los productos de Málaga en general y de la Axarquía en particular según la temporada. Su cocina es honesta, de cercanía y con muchas horas de desarrollo e investigación.

Recorrido gastronómico

Nuestro recorrido por la carta de Patanegra 57 comienza por el aperitivo de la casa, unas croquetas de mero y gambas, crujientes por fuera y muy cremosas por dentro. Pasamos después a un viaje que va in crescendo. Para seguir abriendo boca, su gazpacho de cerezas con helado de queso, con una buena textura y refrescante; seguimos con su famoso carpaccio de gamba blanca con pesto de albahaca y mahonesa del coral de la gamba. No era la primera vez que lo tomábamos, pero siempre nos parece igual de rico. El siguiente plato fue un erizo de mar con Parmesano gratinado, una combinación muy interesante. El pase continuó con más mar: taco de pulpo con crema de patata. Como platos más contundentes tomamos el salmonete sobre cama de fideos con crema de marisco y el steak tartar, un clásico que, sin duda, no podéis perderos si vais a esta casa. El punto final lo puso uno de los postres que más me gustan de Patanegra 57: el semifrío de yogur con cremoso de pistachos, al que acompañó también un fondant de chocolate con crema inglesa y helado de vainilla.

Patanegra 57 no deja de sorprender en cada una de sus propuestas gastronómicas.

Además de estos platos, hay otros muy famosos entre la clientela, como es la esfera de cabrito o la presa con crema de castañas, muy demandado en la temporada de invierno. Mención especial tiene también su carta de vinos con cerca de un centenar de referencias con diversas denominaciones de origen: Sierras de Málaga, Rueda, Ribera del Duero, Champagne, Cava… Si te gustan, dile que te enseñe la cava, que es sinceramente espectacular.

La carta de postres de Patanegra 57 es sencillamente espectacular.

A toda la propuesta hay que sumar un espacio cuidado decorado con un estupendo jardín vertical, un tragaluz que confiere al comedor de abajo un ambiente muy agradable y un servicio impecable. El resultado de todo es evidente: cuando visites Nerja tienes dos paradas obligatorias, la del Balcón de Europa y la que debes hacer en Patanegra 57. 

Te aseguro que después de tu visita vas a valorar un poquito más la gastronomía. Los clientes de Sergio lo hacen y eso es, según nos cuenta, la clave de su motivación para seguir superándose. Estaremos atentos a lo que tiene que seguir contándonos.