Realfooding: la filosofía «somos los que comemos»

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La mayoría de nosotros querríamos llevar una alimentación sana y equilibrada, e incluso, pensamos que la llevamos. Pero no es así. La vorágine diaria, el ritmo de vida actual de falta de tiempo para todo… hacen que en más de una ocasión recurramos a productos ya preparados, envasados y, por tanto, procesados. El abuso de este tipo de alimentos está ya demostrado que conlleva un mayor riesgo cardiovascular y se aleja de la llamada “dieta mediterránea” que tantas bondades tiene. Y es que pensamos que comprar una ensalada ya hecha y envasada es saludable, pero estamos equivocados. Todo producto envasado lleva sustancias añadidas para mejorar su conservación y durabilidad que van en detrimento de la calidad de lo que comemos y, como consecuencia, de nuestra salud.


Es así como nace el ‘realfooding’, un estilo de vida basado en comer comida real y evitar los ultraprocesados. Es un movimiento que tiene un gran eco en las redes sociales y defiende el derecho a una alimentación saludable para la población. Es una revolución que lucha con conocimiento y conciencia contra el lado oscuro de la industria alimentaria. “En España se tiene la percepción de que comemos dieta mediterránea, y eso ya hace décadas que pasó”, según afirma Carlos Ríos, autor del libro Come comida real, y que cuenta con más de 613 mil seguidores en sus redes. Es el creador del Realfooding en Instagram con más de 500.000 seguidores. A sus 27 años se ha hecho muy famoso porque va por los supermercados analizando los productos en sus ‘stories’, poniéndolos en entredicho y diferenciando entre comida real y ultraprocesados.


Más del 70 por ciento de los productos a los que nos enfrentamos cuando llenamos la cesta de la compra son ultraprocesados y malos para nuestro organismo, pudiendo desencadenar enfermedades no transmisibles pero que pueden dañar nuestra salud. Unos de los que más lo pueden sufrir son los niños y no porque sean pequeños y durante su temprana edad, sino luego a la larga porque cada vez, más se les da comida fácil y entre comillas se mira para otro lado pensando que se están alimentando. Al cabo de los años, puede ser nocivo para su salud.


Según Ríos, “todo alimento que adquiramos y contenga más de cinco ingredientes se cuenta ya como ultraprocesado, a pesar de que tengamos la percepción de comer dieta mediterránea”. Explica también que muchas veces encontramos productos muy baratos que han sido muy modificados o procesados, en los que el producto final se aleja demasiado del producto original, y contiene muy pocos ingredientes de calidad y una alta cantidad de componentes que no son muy beneficiosos para la salud.
El movimiento Realfoofing se basa en comida real, alimentos naturales: frutas y verduras, pescados, semillas, huevos, carne no procesada, pescados, cereales, hortalizas, aceites sin refinar, legumbres…etc. Podemos decir que es la cocina de antaño, la de nuestras abuelas, con todo natural.

El blog de Carlos Ríos señala que, si hacemos pequeños cambios en nuestros hábitos como incorporar más verduras, hacer más deporte, reducir el consumo de ultraprocesados, etc. los resultados llegarán y se notarán en nuestra talla de ropa, en nuestro estado de ánimo, en nuestro bienestar físico… más que sólo en la báscula. Y
es que ése es uno de los problemas principales cuando acudimos a la consulta de un nutricionista: queremos bajar de peso a toda costa y nos preocupa mucho no conseguir el objetivo propuesto cada semana. Así, es más positivo ingerir productos naturales aunque tengan un mayor aporte calórico que otros alimentos procesados con menos calorías. Somos lo que comemos y todas las sustancias químicas que ingerimos se reflejan en nuestro organismo a la larga de una u otra forma. Por ejemplo, es más saludable el jamón serrano que el jamón cocido pues este último contiene un 30 por ciento de otras sustancia como lactosa, fécula de patata o estabilizantes si.

A modo de resumen, el Realfooding lo que propone es consumir los alimentos directamente de su lugar de origen, sin manipulaciones ni procesos industriales. Sólo así llevaremos una auténtica dieta mediterránea, saludable y a la vez equilibrada.