Semillas: las mejores armas de nutrición masiva

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¿Eres de los que comería más ensaladas si no te dejasen con hambre? ¿Has descubierto que alimentarte de ensaladas no tiene sentido si las llenas de queso y bacon? Ponte cómodo, en este artículo te hablamos sobre el poder de las semillas más ensaladeras.

Pequeñas bombas de fibra, minerales y grasas saludables, las semillas nos ofrecen posibilidades gastronómicas deliciosas para nuestras ensaladas. Además de aportarnos interesantes nutrientes, dotan nuestras creaciones culinarias de divertidas y sorprendentes texturas. ¿Pensabas que tan sólo se trata de espolvorearlas sobre tu plato? ¡De eso nada! Quédate y descubre el lado más poderoso y sexy de esas armas de nutrición masiva.

~ Tostadas y crujientes: sabor y textura en tus ensaladas

Puedes tostarlas en la sartén, en un par de minutos las tendrás listas para darle ese toque especial a tu menú.

Son ideales para tostar las semillas de trigo sarraceno, las pipas de calabaza, las semillas de cáñamo, las avellanas, almendras y anacardos, las semillas de sésamo y las pipas de girasol.

Aunque sólo sea por el aroma que desprenden, ya merece la pena.

~ Activadas: adiós tóxicos, hola nutrientes

Imagina que despertar todo el poder que contienen las semillas en su interior. Deja de imaginar, esto es posible gracias a la técnica de la activación. Se trata, simplemente, de dejarlas en remojo durante varias horas (normalmente durante la noche). De esta forma la semilla absorbe el agua y pone en marcha procesos que inactivan antinutrientes como el ácido fítico. Además, predigieren nutrientes e incrementan su contenido nutricional.

Simplemente se trata de lavar las semillas crudas y sin sal y dejarlas en remojo durante la noche sin olvidar desechar posteriormente el agua (puedes utilizarla para regar tus plantas, por ejemplo).

Activadas están especialmente deliciosas las almendras, nueces, semillas de calabaza, sésamo y nueces pecanas. También puedes activar las semillas de lino o las de trigo sarraceno, pero estas últimas están mucho más ricas recién tostadas.

~ Germinadas, toda la vida de una planta en pequeños brotes

Aunque cada vez más fruterías venden semillas ya germinadas, realizar este proceso en casa es una forma fascinante de entrar en contacto con este mágico proceso.

Desde semillas de brócoli hasta arroz, chía, berro o semillas de rabanito, estas minúsculas maravillas de la naturaleza son concentrados de enzimas y vitaminas. Las proteínas aumentan hasta un 20 por ciento descomponiéndose en aminoácidos fácilmente asimilables y los brotes se convierten en bombas de clorofila si dejamos brotar sus hojas.

Además, gastronómicamente, nos transportan al sabor más auténtico  de la planta de la que proceden, lo que nos da mucho juego en la cocina. ¿Imaginas una ensalada que sabe a rabanitos pero que no contiene ni uno solo? La diversión está servida.

~ En salsas, la perdición de los más gourmets

Bolitas de mozzarella, yogures, quesos de untar… Las semillas previamente remojadas dan para infinitos juegos culinarios.

Basta con batirlas y añadir unas cuantas especias o hierbas aromáticas, siempre acompañadas de sal, pimienta y unas gotas de limón, y obtendrás un resultado tan rico que te preguntarás cómo hacías las ensaladas antes de este gran descubrimiento.

¿Y los verdaderamente imprescindibles? Queso de untar de anacardos a las finas hierbas y bolitas de mozzarella de nueces con AOVE. Simplemente de-li-cio-so.