Slowfood: ¿moda o filosofía?

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Hace unos días, leía en la prensa que un restaurante “se sumaba a la moda del Slow-Food”. No pude evitar pensar sobre esta frase. ¿Es realmente el Slow-Food una moda? De ser así, lleva sobreviviendo desde hace más de 30 años. Carlo Petrini, su magnético fundador, comenzó a promover el “derecho a disfrutar de la comida” a finales de los años 80. Como buen movimiento, el Slow-Food nació como contraposición a otro movimiento, el Fast-Food, un aspecto más de nuestra “Fast-Life” en la que prima la cantidad sobre la calidad y en la que el factor humano queda relegado a un segundo plano.

Pero, ¿cuál fue el detonante del movimiento Slow-Food? Corría el año 1986, una sucursal de McDonalds acababa de abrir en pleno centro histórico de Italia. Al mismo tiempo, mueren en Italia 19 personas por beber vino cortado con metanol. Petrini llevaba años escribiendo en revistas gastronómicas sobre las consecuencias de industrialización del alimento y la gastronomía, pero estos dos últimos acontecimientos fueron los que le dieron el empujón que necesitaba para ponerse manos a la obra y presentar en París dos años más tarde el manifiesto Slow-Food.

Este interesante manifiesto pone en valor las reivindicaciones gastronómicas, agroalimentarias y políticas que describen el movimiento Slow-Food como un “movimiento internacional para la tutela del derecho al placer”. Se trata de redescubrir el deleite y la riqueza de la cocina local, cuestionar el tipo de productividad que amenaza nuestra salud y la del medio ambiente y luchar por el desarrollo del gusto, del progreso y la cultura de forma sostenible.

Hoy por hoy, Slow-Food cuenta con más de 100.000 asociados subdivididos en sedes locales llamadas “Condotte” en Italia y “Convivum” en el resto del mundo, coordinadas por un Convivium Leader que se ocupa de organizar cursos, degustaciones, cenas, viajes, de promover a nivel local las campañas lanzadas por la asociación y de participar en los grandes eventos organizados por Slow-Food a nivel internacional. En lo gastronómico, existen una serie de restaurantes KM0, cuyos cocineros comprenden que no se puede separar el placer gastronómico de la responsabilidad con los productores y el medio ambiente.

Los conceptos Slow-Food y KM0 llegan también al mundo digital con un sinfín de blogs que promueven lo que ya son tendencias al alza como el “zero waste”, que busca reducir los residuos al máximos, o los “Meat Free Mondays”, impulsados por el chef Jamie Oliver, quién apuesta por “la comida de verdad” (local y de temporada) desde hace décadas. Los “Meat Free Mondays” o “Lunes Sin Carne” son, como su propio nombre indica, una iniciativa para cocinar sin carne los lunes. De esta forma disminuye el impacto que el exceso de su consumo tiene sobre el planeta y la salud humana. Su último apoyo lo ha encontrado en Paul McCartney, quién ha creado un cortometraje para concienciar sobre los efectos de la agricultura animal.

La filosofía Slow-Food está más viva que nunca. Cada vez somos más los que apostamos por un modelo de vida más sostenible y humano que encuentra su modo de expresión diario en nuestra forma de comer. Lo fácil y rápido es seductor, pero quizás a la larga nos convenga actuar de forma más solidaria, consciente y honesta. Y a ti, ¿te apetece practicar el Slow-Food?