Torrox: un destino con un clima privilegiado

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En las estribaciones de la sierra de Tejeda se asienta Torrox, un pueblo blanco que ha sabido desarrollarse turísticamente sin perder su encanto rural. Así se puede diferenciar claramente sus dos principales núcleos de población: el costero y el de interior. En el primero aguarda un cómodo paseo marítimo, jalonado de importantes vestigios romanos, que corroboran la importancia histórica de la villa hace siglos.

En el segundo, el trazado urbano recuerda que el pueblo tiene origen árabe, como delatan sus pasajes más angostos dentro del casco antiguo. Las viviendas de los torroxeños, desafiando a la irregular orografía de la zona, se distribuyen de forma escalonada, lo que hace disfrutar a los visitantes de una original imagen rural con un telón de fondo único, el azul del mar.

Adentrarse en su casco urbano, supone recorrer el legado morisco, que se palpa en sus sinuosas y estrechas calles, que sorprenden en muchas ocasiones por sus profundas cuestas. En su casco antiguo se puede seguir varios itinerarios, como la denominada ruta de Almanzor, que destaca la figura de este caudillo árabe, del que muchos historiadores aseguran que nació en la antigua villa árabe de Torrox.

De una forma u otra, todas las vías de este hermoso lugar llevan nuestros pasos hasta la plaza de la Constitución. Se trata de un espacio que, además de acoger la casa consistorial, es frecuentado por los visitantes que quieren disfrutar del benigno clima de la zona en la terraza de sus bares.

Además de su arquitectura popular, destacan varios edificios que salpican el conjunto de casas encaladas. El que más sobresale es el de la Iglesia de Nuestra Señora de la Encarnación, una imponente construcción barroca realizada sobre una antigua mezquita y erigida originalmente en el siglo XVI. Sus principales rasgos mudéjares y barrocos sobresalen sobre el blanco del caserío que le rodea.

También merece la pena visitar el convento de Nuestra Señora de las Nieves, ubicado en la entrada del pueblo, o la ermita de San Roque, ambos datados un siglo más tarde que el templo principal del municipio de Torrox-Costa del Sol.

Como construcción civil, sobresale en la entrada del pueblo la fachada del hospital de San José, del siglo XVI. Según la tradición, en él actuó la Inquisición y fue la vivienda del judío Luis de Torres, quien fue conocido por viajar como intérprete de Colón. Otros edificios emblemáticos son la Aduana y la Casa de la Moneda, construidos hace tres centurias.

Hoy ya en desuso también se pueden ver los antiguos ingenios azucareros que tan importantes fueron para el desarrollo económico de Torrox y otros pueblos axárquicos. El más antiguo fue el conocido como Alto de Torrox, que fue levantado durante el antiguo Al-Ándalus. También se puede ver Ingenio Bajo, llamado después de San Rafael, cuyas obras finalizaron en el siglo XVII.

Además de su encanto interior, esta localidad cuenta con un litoral cuidado y muy turístico, gracias a la calidad de sus playas y a su paseo marítimo. Con una longitud de 9 kilómetros, la franja costera de Torrox cuenta con numerosos restaurantes y bares, que ofrecen una gran variedad gastronómica. Allí precisamente se puede ver uno de los lemas de la villa: ‘El mejor clima de Europa’

Pero también en esa franja costera hay mucho que visitar. Un buen ejemplo son sus torres vigías, levantadas en el siglo XV. Se trata de las atalayas que reciben los nombres de Calaceite y Güi (también Huit). Estas construcciones defensivas forman parte de la denominada Ruta de las Torres Vigías que unen todo el litoral provincial y que tanta importancia tenían en municipios como Torrox, cuya denominación hace alusión a la presencia de estas atalayas en la costa. En la costa se percibe también la huella de la dominación romana como lo demuestra la necrópolis y las termas halladas junto al faro de Torrox-Costa.

Sobresale el conjunto  que se identifica como la antigua Caviclum, de gran importancia por su papel estratégico en la distribución de productos agrícolas y pesqueros.  La villa, que estuvo habitada entre los siglos I y IV, incluye una factoría de salazones y unos hornos de producción cerámica, además de una necrópolis y unas termas. La importancia de la ciudad de Caviclum se demuestra con su mención en el itinerario Antonino, que unía a las ciudades de Sexi (Almuñécar) y Menoba (situada justo en la desembocadura del río de Vélez).

Merece la pena también detenerse en el mirador habilitado entre el paseo marítimo y el Faro para disfrutar de unas vistas muy mediterráneas.

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Cómo llegar, dónde comer y dónde dormir

Para acceder a este pueblo axárquico desde Málaga, se debe tomar la autovía del Mediterráneo en dirección a Motril, recorriendo unos cuarenta y cinco kilómetros hasta llegar a la salida indicada tanto para Torrox como para Torrox-Costa. A la izquierda se indica el primero y a la derecha, el segundo de los núcleos de población.

Torrox es uno de los pueblos españoles con mayor presencia de residentes alemanes. Y eso se nota especialmente en su núcleo costero, donde se pueden encontrar establecimientos de la gastronomía tradicional germana junto a los chiringuitos donde se espetan sardinas o se fríe el típico ‘pescaíto’. En el núcleo interior, se pueden encontrar bares donde tapear a buen precio. Entre las especialidades locales, sobresalen las migas, que, a diferencia de la receta más extendida por la provincia de Málaga, están elaboradas con harina de sémola y no con pan. Con aceite de oliva, ajo y sal se prepara este sencillo, pero contundente plato que tiene su propia fiesta gastronómica cada domingo antes de Navidad.

Además de esas migas, la cocina torroxeña cuenta con otros platos tradicionales, algunos muy comunes a otros pueblos de su entorno, como el ajoblanco, las gachas, el zoque, la ensaladilla arriera o las papas a lo pobre.

Entre los productos que se elaboran en la zona, sobresalen el aceite de oliva de la variedad nevadillo y el vino tinto ecológico, que se elabora en una bodega familiar.

La oferta de alojamientos de Torrox es amplia y muy diversa, como su oferta turística. De hecho, a la hora de pasar unos días en esta localidad axárquica se puede elegir entre hospedarse en un confortable hotel a pie de playa o una coqueta casa rural en el interior. Entre los establecimientos más conocidos están los apartamentos Fuerte Calaceite, el hotel Costamar o el hotel rural Cortijo Amaya.