Tres sopas malagueñas de invierno para aliviar el frío

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Estos fríos meses de invierno nos invitan a disfrutar del ‘cuchareo’ más tradicional en nuestras mesas, y en la provincia de Málaga son numerosas las recetas de distintas sopas y caldos que nos harán las delicias mientras nos ayudan a combatir las bajas temperaturas. Ya sea en bares y restaurantes o en nuestras cocinas, estos son algunos de los platos más característicos que no pueden faltar en nuestro recetario y que se tienen que consumir bien calientes. Gran parte de ellos se encuentran muy arraigados a la cultura campesina o marenga de nuestra tierra, un reflejo de la identidad gastronómica ligada a las labores más tradicionales.

¬ Gazpachuelo

Una de las sopas más reconocidas y populares de Málaga y con una tradición marinera que consiste en un caldo de pescado al que contribuye a dar ese peculiar sabor la mezcla con mayonesa de huevo elaborada a mano, que le da esa suavidad y cremosidad tan característica. En su preparación radica el secreto para hacer un buen gazpachuelo.

Una receta que además admite muchas y diferentes variantes, tal como comenta Carmelina Doncel, presidenta de la Asociación Jazmines de la Axarquía, un colectivo que contribuye a que perduren estas recetas tradicionales a través de certámenes, concursos y ediciones de libros de cocina como ‘Recetas antiguas de Vélez’.

“Aquí se tomaba también añadiéndole el pan que quedaba del día anterior o con patatas cocidas”, comenta Doncel. También se puede acompañar esta sopa con arroz, así como incluirle una amplia variedad de pescado y marisco como merluza, gambas o almejas.

¬ Sopas perotas

Una sopa característica de la comarca del Valle del Guadalhore, y más concretamente en el pequeño municipio de Álora, que de hecho rinde homenaje a esta receta en una fiesta que se celebra durante el mes de octubre para degustar este plato.

La sopa perota, que se encuentra muy arraigada a los trabajadores del campo para reponer fuerzas después de una larga jornada, tiene entre sus ingredientes pan, tomate, patatas, cebolla, ajo, pimiento, hierbabuena, azafrán y pimienta molida. Se elabora con un exquisito sofrito y que da lugar a un plato consistente y muy sabroso.

Se trata de un plato muy demandado en el restaurante Los Caballos de Álora, según su gerente, Manuel Hernández. Tras su consumo podemos preparar lo que se conoce como ‘el bolo’, que es el resto de pan sobrante que tenía el sabor de la sopa, al que se le añade aceite de oliva virgen extra, huevo y atún, y que antiguamente se aprovechaba para el día después de tomar la sopa perota.

¬ Caldillo de almejas

De receta marinera es también el caldillo de almejas, “que en algunas casas se hace como un caldillo de pintarroja, que tiene aún más sabor”, señala Carmelina Doncel. Se trata de un plato que se elabora con almendra y ajo frito, colorante y azafrán.

“El secreto es darle un poco de sabor picante con la guindilla, que le da ese toque especial”, dice Doncel, que dice añadir, igualmente un pequeño toque de limón que “le da ese punto exquisito”. Este plato se acompañaba tradicionalmente degustando un buen vino al servirse como tapa en los bares, generalmente en vasos o pequeños cuencos.