El mango es una de esas frutas que parecen encerrar en su pulpa todo el sol del trópico. Dulce, carnoso y aromático, ha pasado de ser un fruto sagrado en la India antigua a convertirse en un ingrediente estrella en cocinas de todo el mundo. Su historia, sus propiedades y su versatilidad culinaria explican por qué hoy se le conoce como “el rey de las frutas”.
El mango (Mangifera indica) tiene su origen en las selvas de la India, Birmania y Bangladesh, donde se cultiva desde hace más de 4.000 años. Los textos sagrados del hinduismo lo mencionan como símbolo de amor y prosperidad, y se dice que Buda descansaba a la sombra de mangos. Desde Asia se expandió gracias a comerciantes árabes y persas hacia Oriente Medio y África. Los portugueses lo introdujeron en Brasil en el siglo XVI, y desde allí se extendió por toda América Latina. Hoy, países como India, México, Tailandia y Filipinas son los mayores productores, aunque su consumo es verdaderamente global.
Una joya nutricional
Más allá de su sabor irresistible, el mango es un tesoro para la salud. Una sola taza aporta más del 60% de la vitamina C recomendada al día, fortaleciendo el sistema inmunitario y actuando como potente antioxidante. También contiene vitamina A, esencial para la vista, y vitamina E, que contribuye al cuidado de la piel. Su fibra ayuda a la digestión, mientras que su bajo aporte calórico lo hace ideal para dietas equilibradas.
Estudios recientes destacan además la presencia de compuestos bioactivos como mangiferina, quercetina y catequinas, que protegen contra enfermedades cardiovasculares y reducen la inflamación. No es casual que en la medicina ayurvédica se haya utilizado desde hace siglos para mejorar la digestión y aportar energía vital.
Cómo cocinar con mango
El mango es tan versátil que se adapta a la mesa en múltiples formas. En fresco, acompaña desayunos, ensaladas o postres. Su textura cremosa lo convierte en ingrediente perfecto para batidos, helados o mousses. En gastronomía salada, combina de maravilla con pescados como el salmón o el atún, realza ceviches y aporta un contraste único en curris y salsas picantes.
En la cocina india, el chutney de mango —una mezcla agridulce de fruta, especias y vinagre— es un clásico que acompaña carnes o panes como el naan. En México, se disfruta con chile y limón, una combinación explosiva que une dulzura y picante. También se deshidrata y se transforma en un snack natural que conserva todo su sabor.
El mango es, en definitiva, mucho más que una fruta: es un puente entre culturas, un regalo de la naturaleza y un placer al paladar que ha sabido viajar y adaptarse. Desde su cuna en la India hasta las mesas más sofisticadas de Occidente, el mango sigue conquistando al mundo con su dulzura tropical.