Lasagna, el plato que admite mil versiones y siempre reconforta

La lasagna es mucho más que una receta italiana clásica. Es una forma de cocinar por capas, de combinar ingredientes y de cocinar con tiempo y calma. En invierno reconforta; en celebraciones reúne; y en el día a día se convierte en un plato completo que puede adaptarse a todos los gustos. Carne, verduras, pescado o incluso versiones ligeras conviven hoy en un recetario que no deja de crecer. Estas cinco lasagnas demuestran que la creatividad empieza entre láminas de pasta.

Lasagna clásica de carne, la receta que nunca falla

Es la más conocida y también la más celebrada. Su éxito está en el equilibrio entre la salsa de carne y la bechamel.

Ingredientes:
Carne picada de ternera y cerdo, cebolla, zanahoria, tomate triturado, vino tinto, láminas de lasagna, mantequilla, harina, leche y queso rallado.

Elaboración:
Se sofríen lentamente la cebolla y la zanahoria, se añade la carne y se deja dorar. Se incorpora el vino, se deja reducir y se agrega el tomate. La salsa debe cocinarse al menos 40 minutos. Se prepara una bechamel suave y se montan las capas alternando pasta, carne y salsa. Se termina con queso.

Tiempo total: 90 minutos.

Lasagna de verduras asadas, sabor vegetal y equilibrio

Una opción perfecta para quienes buscan una lasagna más ligera, sin renunciar a intensidad y textura.

Ingredientes:
Calabacín, berenjena, pimiento rojo, cebolla, tomate, láminas de lasagna, aceite de oliva, bechamel ligera y queso.

Elaboración:
Las verduras se asan al horno con aceite y sal hasta que estén tiernas y ligeramente caramelizadas. Se montan las capas combinando verduras, bechamel y pasta. El horneado final unifica sabores y crea una superficie dorada y crujiente.

Tiempo total: 75 minutos.

Lasagna de pollo y champiñones, suave y cremosa

Esta versión resulta especialmente agradable por su textura melosa y su sabor delicado.

Ingredientes:
Pechuga de pollo, champiñones, cebolla, ajo, nata o bechamel, láminas de lasagna y queso.

Elaboración:
El pollo se saltea y se reserva. En la misma sartén se cocinan la cebolla y los champiñones hasta que pierdan el agua. Se incorpora el pollo y la salsa cremosa. Se montan las capas y se hornea hasta que esté bien gratinada.

Tiempo total: 70 minutos.

Lasagna de espinacas y ricotta, tradición vegetariana

Un clásico de la cocina italiana que combina sencillez y elegancia.

Ingredientes:
Espinacas frescas o congeladas, ricotta, huevo, nuez moscada, láminas de lasagna, tomate suave o bechamel y queso.

Elaboración:
Las espinacas se saltean y se mezclan con la ricotta, el huevo y las especias. Se alternan capas de pasta y relleno, con una salsa ligera que aporte humedad. El resultado es una lasagna delicada y aromática.

Tiempo total: 65 minutos.

Lasagna de salmón y espinacas, versión marina

Una propuesta distinta, ideal para ocasiones especiales.

Ingredientes:
Salmón fresco, espinacas, cebolla, nata o bechamel ligera, láminas de lasagna y eneldo.

Elaboración:
El salmón se corta en dados y se saltea brevemente. Se mezclan con las espinacas y la salsa. Se montan las capas cuidando que el pescado no se cocine en exceso durante el horneado.

Tiempo total: 60 minutos.

Consejos para una lasagna perfecta

El secreto de una buena lasagna está en el reposo. Dejarla descansar 10 minutos tras el horno permite que las capas se asienten y el corte sea limpio. También es importante no abusar de la salsa: la lasagna debe ser jugosa, no líquida.

La lasagna es uno de esos platos que mejoran al día siguiente y que admiten planificación. Prepararla con antelación es parte de su encanto.

Cocinar por capas, cocinar sin prisa

Hacer lasagna es un ejercicio de paciencia y cuidado. Cada capa suma, cada ingrediente importa. En tiempos de recetas rápidas, la lasagna recuerda el valor de cocinar despacio y compartir. Porque, al final, pocas cosas resultan tan satisfactorias como servir una lasagna recién gratinada y ver cómo desaparece capa a capa.

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