Empieza la Cuaresma: recetas para vivirla desde la tradición y el sabor

La Cuaresma es un tiempo marcado por la tradición culinaria, especialmente en los países mediterráneos. Históricamente, este periodo ha estado asociado a platos sencillos, donde el pescado, las verduras y las legumbres sustituyen a la carne. Lejos de ser una cocina limitada, la gastronomía de Cuaresma ha generado recetas llenas de sabor, creatividad y arraigo cultural.

Hoy, muchas familias recuperan estas elaboraciones no solo por tradición religiosa, sino por su carácter saludable, económico y profundamente ligado a la cocina de temporada.

Potaje de vigilia, el plato estrella de la cuaresma

El potaje de vigilia es una de las recetas más representativas. Se elabora con garbanzos, espinacas, bacalao desalado, ajo, cebolla y pimentón. Su preparación es sencilla: primero se cuecen los garbanzos hasta que estén tiernos, después se añade el sofrito y finalmente el bacalao y las espinacas.

El resultado es un plato caliente, nutritivo y muy reconfortante, ideal para los días fríos del final del invierno.

Bacalao al horno con verduras

El bacalao es protagonista absoluto en estas fechas. Una opción deliciosa es cocinarlo al horno con patatas, cebolla, pimientos y aceite de oliva. Se hornea durante unos 25 minutos a temperatura media, permitiendo que el pescado quede jugoso y las verduras caramelizadas.

Es una receta sencilla, saludable y perfecta para comidas familiares.

Tortillitas de verduras de temporada

Las tortillitas de espinacas, acelgas o calabacín son otra opción tradicional. Se mezclan las verduras picadas con huevo, harina y un toque de ajo, y se fríen en pequeñas porciones. Son económicas, fáciles de preparar y muy versátiles.

Dulces tradicionales de cuaresma

En repostería destacan los pestiños, las torrijas o los buñuelos. Elaborados con ingredientes sencillos como harina, huevo, leche o miel, forman parte del patrimonio gastronómico de estas fechas.

Una cocina que une tradición y bienesta

La cocina de Cuaresma demuestra que la sencillez puede ser sinónimo de sabor. Basada en productos naturales y recetas transmitidas durante generaciones, sigue siendo hoy una forma de cocinar saludable, económica y profundamente cultural.

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