Daver, la marca más dulce de Ronda

De cara al verano, la confitería Daver, en Ronda, prepara sus helados tradicionales. Una vuelta a los orígenes de esta empresa familiar que comenzó hace ya tres generaciones cuando el abuelo de David Verdú, actual gerente, llegó a Málaga desde Ibi (Alicante) para vender helados. Años después, fue su hijo el que cogió las riendas de la empresa en la localidad de Ronda, ampliando el abanico de productos, «los veranos eran cortos y comenzaron a llegar las grandes marcas industriales, así que decidió entrar también en el mundo de la pastelería y creó la primera boutique del pan», explica David Verdú. 

Hace más de 30 años que este rondeño comenzó a trabajar con su padre, hasta que en 1998 se hizo cargo del negocio junto a su mujer, Patricia Benítez. Para ello, se estuvo formando en diferentes ciudades, como Barcelona, Gijón o Madrid, y contó con el asesoramiento externo de reconocidos profesionales, como Carles Mampel Juncosa, premiado como Mejor Maestro Pastelero de España en 1999, entre otros galardones.

La tercera generación de los Verdú le dio un nuevo giro de tuerca al negocio hasta convertirlo en toda una seña de identidad en la ciudad rondeña. Actualmente, la confitería Daver cuenta con dos establecimientos, más de una docena de empleados y una tienda online desde la que distribuyen a particulares de distintos puntos de España y Portugal.

En Daver el chocolate es el protagonista. A los bombones y tabletas se le suman artísticas figuras como tacones, mocasines, botas de fútbol, bolsos, etc. Muchos de estos productos se realizan a color, para que el producto se asemeje en gran medida a la realidad, y pueden personalizarse según las indicaciones del cliente.

La confitería cuenta además con un gran surtido de bollería, hojaldres, bizcochos, galleras o pastas de té. Destacan las milhojas caramelizadas rellenas de crema, una de las piezas más populares y demandadas. Todos los dulces están elaborados de manera artesanal con ingredientes de primera calidad donde no puede faltar el aove, la mantequilla, la leche, la nata o los huevos. 

En cada época del año, Daver varía su surtido de productos coincidiendo con las fechas más señaladas. Así, mientras que en el Día de los Enamorados triunfan los corazones de chocolate, en el día de la comunidad autónoma realizan sus ‘Besos de Andalucía’, que son unos labios verdes y blancos. En Carnaval es el turno de las caretas y en Semana Santa son los pestiños, los gañotes o las torrijas los dulces más deseados junto a los huevos de Pascua, una tradición que se ha implantado en la localidad. 

Como no podía ser de otra manera, su época más fuerte llega con las fiestas navideñas, temporada en la que elaboran borrachuelos, mantecados, roscos de vino, alfajores o deliciosas tabletas de turrón de distintas variedades, como la de chocolate y pistacho que, como dicen los clientes, «es el único turrón que es verde», bromea David Verdú, en referencia a la cantidad y calidad de los pistachos que contiene. También los troncos de Navidad, con recetas que van modificando, «siempre mantenemos tres del año anterior y hacemos dos nuevos». 

En este sentido, David Verdú afirma que están continuamente innovando e incorporando cosas nuevas, «porque los clientes casi nos obligan a ello, siempre están preguntando ¿y ahora qué vais a sacar?». 

Entramos en la temporada de helados, y en Daver triunfan los sabores tradicionales, que se realizan con las mismas recetas que utilizaba el abuelo de David. «Aunque a veces introducimos sabores nuevos, nos centramos fundamentalmente en los de toda la vida, como el helado de vainilla con su yema de huevo, con sus vainas…no son altos y grandes como los que se pueden encontrar en algunas heladerías, el nuestro es compacto y con sabor, con materias primas de gran calidad, que son las mismas que utilizamos para nuestros dulces y bombones», indica gerente de la confitería.

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