La Pasión Verde: Breve historia de los tropicales en la Axarquía

Cuando en 1954, el empresario chileno alemán Roger Magdahl y el ingeniero agrónomo vasco Luis Sarasola recorrieron las tierras de la Axarquía buscando un lugar donde plantar aguacates no se imaginaron que al cabo de los años en esa comarca habría más de trece mil hectáreas dedicadas a esos cultivos. Tampoco se lo imaginaría Ramón Muñoz Bazaga, uno de los primeros agricultores de la Axarquía, quien en torno a mediados de los años sesenta, se decidió a plantar su pequeña finca de Benamargosa con aguacates. Magdahl y Sarasola finalmente decidieron crear la finca cerca de Almuñécar, en lo que llamaron Rancho California; sin duda la primera finca comercial de aguacates en toda Europa. Sin embargo, a los pocos años, por razones estrictamente técnicas, la mejor calidad del agua en la Axarquía, los agricultores fueron inclinando la balanza hacia esa comarca. Es así, como esa zona, al Este de la capital malagueña, fue cambiando su fisonomía paisajística, su economía y su mercado laboral. Como dice Mari Ángeles Muñoz, hija de Ramón Muñoz Bazaga, “la Axarquía es hoy lo que es debido a los tropicales”.

La costa valenciana aparece en algunos documentos del siglo XVII como pionera en la plantación de frutales exóticos. Muy pronto, también, se hará referencia a la comarca de la Axarquía y concretamente a Almayate, como receptora de árboles tropicales. Será en la finca de José de Gálvez. La primera mención a la finca del ministro de Indias data del año 1789. Será en el célebre libro Conversaciones Malagueñas del presbítero de la catedral, Cecilio García de la Leña. Pero José de Gálvez no será una figura secundaria en la implantación de los frutos tropicales en España, sino que tendrá un protagonismo decisivo. Como ministro de Indias potenciará la llegada de plantas desde las colonias hasta España. 

El destino más común que seguían estas plantas exóticas, tras surcar el Atlántico y desembarcar en Cádiz, era el Jardín Botánico de Madrid o los Jardines de Aranjuez. Sin embargo, a propuesta del propio ministro, muchas de aquellas plantas también llegaban a su finca de Almayate, entre otras razones, porque el ministro consideraba que el clima benigno de esa zona favorecería su aclimatación. La primera vez que se menciona a José de Gálvez como auténtico promotor de la venida de estas plantas a Europa es en el año 1779, en el libro del botánico Casimiro Gómez Ortega, Instrucciones sobre el modo más seguro y económico de transporte de plantas vivas por mar y tierra a los países más distantes. 

De hecho, cuando en 1954 Roger Magdahl y Luis Sarasola recorren gran parte del mediterráneo se encontrarán numerosas fincas con árboles tropicales. Eso sí, eran árboles aislados y con un sentido ornamental.  En la comarca de la Axarquía, en la carretera que va desde Vélez-Málaga hasta Benamargosa, encuentran una finca con varios árboles de aguacates y varios de mangos, llenos de frutos. El terreno era lo que hoy en día se conoce como Rancho Antillano, la que con el tiempo será, también, una de las fincas pioneras en la plantación comercial de los aguacates.

En todo caso, ese viaje supuso la constatación por parte de los dos pioneros que tanto las tierras de la Axarquía como la costa granadina eran lugares óptimos para crear la primera plantación comercial de aguacates en todo Europa. Pero no adelantemos acontecimientos, porque unas cuantas décadas antes, concretamente en 1924, se había producido el primer intento institucional y científico para introducir en la agricultura española al aguacate y otros frutos exóticos.

Las estaciones experimentales

Efectivamente, en 1924 se crea en Churriana, por parte del Estado la Estación de Horticultura y Jardinería. De hecho, en la comarca de la Axarquía, en la localidad de Torrox, dependiente del centro de Churriana, nos encontraremos con un centro que, antes de la Guerra Civil, se convertirá en el punto neurálgico en la investigación del aguacate con la finalidad de introducirlo en la agricultura de la zona. En los años 30, asegura Leandro Olalla, quien fuera director del centro de Churriana “se construye un vivero creado con la finalidad de producir planta injertada de aguacate, que debía de estar compuesto por unos cincuenta o cien árboles nacidos de semilla y bien plantados en filas”. Tras la guerra civil estos cultivos se abandonaron, pero todavía en torno a los años 50 quedaban alrededor de 23 árboles, ya grandes y con frutos.

El centro de investigación torroxeño estuvo en activo hasta el año 1970. Manuel Villena es un curtido nonagenario, que fue capataz del centro de Torrox y de Churria y quien dice que “posiblemente los primeros aguacates que se vendieron al público fueron en Torrox, a torno al año 1942, en una especie de tienda en los aledaños del mercado municipal propiedad de una tal María Gutiérrez”

Los primeros agricultores

Pero como hemos dicho, la primera tentativa de crear una finca comercial se produjo en Almuñécar. El Rancho California está situado, en la desembocadura del Río Verde y sin duda ha sido el epicentro de la producción comercial de variedades selectas en toda España, el lugar de origen de la revolución tropical que algunos años más tarde se asentaría definitivamente en la comarca de la Axarquía. Los nuevos propietarios iniciaron rápidamente los trabajos de preparación del terreno. En el año 1958 se construyó un pequeño vivero de árboles borde, es decir, los no injertados, con semillas de raza mejicana. Sin embargo, las pruebas con estas primeras semillas no fructificaron y Sarasola y Magdahl decidieron pedirle ayuda y colaboración a Wilson Poponoe. El californiano Popenoe fue el gran pionero de la introducción de los aguacates en Estados Unidos. En un viaje a España Popenoe visitó el Rancho California y les entregó a sus promotores semillas de raza antillana que él mismo había conseguido en las islas Canarias.    →

Los dos emprendedores repitieron la siembra con las nuevas semillas traídas desde Canarias y obtuvieron un exitoso resultado. En todo caso, a base de esfuerzo y de muchos errores de principiante Luis Sarasola consiguió crear la primera plantación comercial de aguacates en España. La finca empezaba a producir. Ahora solo quedaba solucionar una parte importante: la comercialización del producto. Es el momento en el que entra a formar parte de esta historia otro importante personaje: Julián Díaz Robledo. 

Según cuenta el propio Díaz Robledo “un incierto día del año 1956 recibí una carta en mi domicilio de Madrid firmada por un desconocido llamado Luis Sarasola”, quien quería contrastar con el joven las posibilidades comerciales de los aguacates.

Es el momento en el que se entabla una estrecha y duradera relación entre Sarasola, Magdhal y Julian Diaz Robledo, ya que éste pasa a vender gran parte de la producción que el Rancho California comienza a producir. Era un mes de octubre del año 1960 y las lujosas cajas de cartón de cinco kilos de peso, con la marca Palta y un logotipo con resonancias  aztecas comenzaron a distribuirse por las grandes capitales españolas. Casi al mismo tiempo, cerca de Algarrobo y “gracias a la cooperación alemana”, como asegura el investigador Iñaki Hormaza, se crea La Mayora.

El creador del centro y primer director, Dieter Wienberg, a principios de los años sesenta hace un viaje a California. “Allí me doy cuenta de las posibilidades que esta zona podía tener en la plantación de aguacates, porque tiene el mismo clima que aquel Estado”, asegura. De modo que en 1969 “envié a un joven colaborador, José María Farré, con una beca FAO a que estudiara los aguacates en California”, comenta. “Allí aprendí, fundamentalmente, las técnicas de vivero”, argumenta Farré.

Primeras fincas en la Axarquía

Según José María Farré, en el año 1969 “había en las provincias de Málaga y Granada, alrededor de diez hectáreas con cultivos de aguacates, repartidas entre Marbella, Almúñecar y un par de hectáreas en la Axarquía. En esa comarca, el pionero será Ramón Muñoz Bazaga. Como señala su hija “mi  padre heredó algunas tierras de su padre y decidió probar con cultivos que no fueran los tradicionales y se fijó que en la carretera de Vélez a Benamargosa había una finca que tenía un par de árboles de aguacates. Preguntó, se informó en La Mayora y…”

A partir de ese momento, otros agricultores y propietarios de fincas se fueron sumando a la que era todavía una aventura, la de la plantación comercial de aguacates;  en el año 71, en Almáchar, la familia Reyes,  plantó una gran extensión de terreno. Por la misma época, Antonio Gálvez Martin, “Antonio el de la Granja”, propietario de una Granja de pollos en Iznate, sembró algunas hectáreas.  Le siguieron más agricultores, el Rancho Antillano, Savador Heredia, Miguel Rueda. … Poco a poco se fue produciendo un efecto llamada y l muchos agricultores se decantaran por el cultivo de aguacates. Como fichas de dominó, unas cayendo detrás de otras, así se fue cubriendo la comarca de árboles de aguacates.

Generoso Gallardo y Saturnino Blanco son otros pioneros del sector. Ambos trabajaron en su juventud en el Rancho California y posteriormente se trasladaron a la Axarquía a asesorar y a injertar aguacates a los primeros agricultores que querían plantar sus fincas con esos tropicales. 

Comienza la venta a gran escala

No cabe duda de que uno de los pioneros en la comercialización en toda España de frutas tropicales y exóticas y, concretamente de aguacates y mangos, ha sido Julián Díaz Robledo, Julián creó el primer almacén de exportación para estas frutas en Almuñécar. Asimismo, por esas fechas “se creó la primera cooperativa en Churriana, la cooperativa Royal”, según cuenta uno de sus fundadores, el agricultor Miguel Rueda. “El primer gran comercializador de la Axarquía será Montosa”, asegura Díaz Robledo, más tarde “se unirán Reyes Gutiérrez, la cooperativa Trops,  Frunet y Natural Tropic, entre otros”, añade.

De lo que depare el futuro nada sabemos. Pero sí sabemos del pasado, que es inamovible. Y esta ha sido su breve historia; un historia de verdaderos pioneros, de momentos míticos, de ilusiones y de muchas pasiones.  ■