Mesón Sara celebra su vigésimo aniversario

El Mesón Sara es conocido en la Axarquía desde hace veinte años, aunque su historia comienza un poco antes, cuando los padres de Sara Martín se iniciaron como hosteleros en un local alquilado en el Puente Don Manuel de Alcaucín. Después se mudaron, ya como propietarios, a otro espacio de la misma calle que convirtieron en el próspero restaurante que ahora cumple dos décadas. Sara empezó a hacerse cargo del negocio familiar hace seis años, al morir su madre, y entonces comenzó una nueva etapa con una carta renovada aunque mantiene reconfortantes platos tradicionales.

Por su localización estratégica Alcaucín, un pequeño pueblo axárquico de casas blancas al amparo de la Maroma, embellecido por el paisaje del Parque Natural de las Sierras de Tejada, Almijara y Alhama y a pocos minutos de la playa, atrae a numerosos visitantes de todo el mundo, principalmente europeos. “Vienen por el clima y también por la gastronomía”, apunta Sara. La afluencia turística se nota especialmente en temporada alta, pero en el acogedor salón de Mesón Sara hay comensales todos los días.

Los productos de cercanía y de temporada son los protagonistas en sus platos. Sara tiene formación en Dietética y Nutrición y ese conocimiento influye en sus decisiones gastronómicas. Se nota su preocupación por la cocina saludable y por la calidad de las materias primas. “Cuando un alimento es bueno no necesita mucho acompañamiento. Un tomate rosa, con aguacate, sal negra, bonito y aceite de trufa, es un plato sencillo y sano que tenemos en la carta, se puede acompañar con una carne a la brasa”. 

Una de las principales aportaciones de Sara desde que está al frente del restaurante ha sido reducir la oferta de la carta, que llegó a ser muy extensa, con una gran variedad de tapas, adaptada a los gustos de una clientela multicultural. “Preferimos tener poquito pero bueno”, afirma. Es igualmente selectiva con los vinos, con una colección dinámica en la que nunca faltan referencias de la provincia.

Aunque le gusta innovar, hay platos intocables que los clientes siguen demandando. Entre ellos, Sara destaca el rabo de toro y la paletilla de chivo al horno, que elaboran siguiendo fielmente la receta de su madre. Con cada estación llegan nuevas incorporaciones. En el comienzo de la nueva temporada, tras un parón de unos días por vacaciones, el tartar de salchichón de Málaga, que llevaban un tiempo ofreciendo, será un nuevo plato fijo en sustitución de otros más asociados al verano como el salmorejo. También anuncia que habrá algún plato elaborado con queso brie, inspirado por un viaje reciente a Francia, y algún postre con mango de la comarca.

Las novedades también están condicionadas por la cosecha de su huerto. Cultivar sus propias frutas y hortalizas le garantiza la frescura y el sabor de muchos de los ingredientes que emplean en su cocina. Pronto empezarán a recolectar las alcachofas. También es la época de los melocotones, las peras y las manzanas. “Los aprovechamos para hacer salsas o confituras. Me parece que esos detalles nos diferencian de otros restaurantes de la zona”, apunta.

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