La cerveza artesanal, mucho más que las modas

Son muchos los que asocian una cerveza artesana a un producto premium o de mayor categoría. El proceso de elaboración artesano es tenido muy en cuenta frente a los procesos industriales a los que estamos habituados y que nos llevan a productos en serie en grandes cantidades. La cerveza artesana es especial porque nos permite apreciar matices bien diferenciados de esta bebida espumosa y es al propio consumidor a quien no importa pagar un poco más en su deseo de disfrutar de nuevas experiencias y sabores.

El fenómeno de las cervezas artesanales ha hecho que se dispare la producción un 36 por ciento en España en 2017, aunque el registro fue menor que en años anteriores, según los datos ofrecidos por el Observatorio Sectorial DBK de Informa. Los datos de 2018 aún no se han publicado, si bien el observatorio prevé un mantenimiento de la tendencia de crecimiento del volumen de producción a corto y medio plazo, estimándose un incremento cercano al 30 por ciento durante el pasado ejercicio.

Está claro que las cervezas artesanas, además de estar en alza, aportan una mayor calidad al producto final que depende, en definitiva, del tipo de cebada, del tueste de la malta, del tipo de fermentación, o de la cantidad y variedad del lúpulo y la levadura. Combinando esos elementos es posible obtener resultados bien diferenciados y, además, a día de hoy está permitido innovar en las cervezas artesanas con nuevos sabores a melón, jazmín, cilantro, curry, miel o romero, entre otros.

Los ingredientes básicos de una cerveza son malta de cebada, agua, lúpulo y levadura, si bien están admitidos otros cereales como el trigo, el centeno o la avena. El lúpulo es un conservante, pero también es el responsable del amargor de una cerveza. El punto de tueste de la malta aporta a la cerveza distintos sabores y colores. Cuando más tostada, más oscura es la cerveza y también tendrá más sabor a café. Pero, además, podemos obtener sabores y aromas a chocolate, galletas, ahumados, especiados, o acaramelados. Dependiendo de la variedad del lúpulo conseguiremos matices herbales, frutados, cítricos o terrados.

Si queremos preparar en casa cerveza artesana tan sólo necesitaremos invertir una hora en su elaboración, sin embargo no será hasta pasadas cinco semanas cuando la podamos degustar. Lo primero que debemos hacer es comprar un bote de malta preparada (lleva malta y lúpulo y hay de diversos sabores) y disolverlo en agua hirviendo a la que agregaremos dextrosa monohidrato o azúcar. Cuando el preparado haya enfriado le añadimos la levadura para que comience a fermentar. Entonces habrá que esperar una semana para embotellar esa cerveza que tendrá que madurar por un periodo de entre de tres y cinco semanas.

El número de cerveceras artesanales sigue aumentando en el mercado nacional, registrándose 511 empresas en abril de 2018, lo que supone 34 más que en abril de 2017. Por zonas geográficas, Cataluña concentra el mayor número de cerveceras artesanales, con el 20 por ciento del total, seguida de Andalucía con el 16 por ciento, Castilla y León (10%) y la Comunidad Valenciana (9%).

Por su parte, la Asociación Española de Cerveceros Artesanos Independientes (Aecai) aplaude la buena evolución del producto en los últimos años, pero advierte de que todavía hay mucho por hacer porque no representan ni el uno por ciento del consumo de cerveza en España. Y es que uno de los problemas para que este sector crezca son las condiciones de las grandes cerveceras a los hosteleros, que dificulta que los establecimientos apuesten por las cervezas artesanas, que son unidades más limitadas.

España es un país de tradición cervecera y ahora, con estos sencillos pasos que os hemos explicado, ¡ya no hay exclusas para disfrutar en buena compañía de una auténtica cerveza artesana elaborada en casa por nosotros mismos!

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