Brevas e higos, la flor llamada fruta

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¿Alguna vez os habéis preguntado cuál es la diferencia entre una breva y un higo? Pues, aunque visualmente, las brevas y los higos se asemejan mucho, son dos alimentos diferentes, si bien proceden de una misma especie biológicamente hablando, la Ficus carica o higuera, un árbol oriundo del Mediterráneo y Oriente Próximo, pariente de la morera y el moral, que fue introducido en América a través de México por los exploradores españoles.

Las brevas proceden de las higueras bíferas, o lo que es lo mismo, aquellas higueras que tienen dos cosechas, y se da desde finales de junio a principios de julio. ¿Quién recuerda una noche de San Juan sin brevas? Los higos, por su parte, se dan de agosto a septiembre. Las higueras comunes solo dan higos.

Las brevas son esos fenómenos que a veces ocurren en la naturaleza y que vienen a enriquecer la diversidad gastronómica de inicios de verano. Realmente son los higos que no han terminado de salir durante la temporada anterior, es decir, los que no han llegado a madurar en la higuera entre agosto y septiembre. Así, permanecen en una especie de hibernación y terminan de salir con los primeros días de calor de la temporada siguiente, de ahí que sea conocido como el “falso fruto de la higuera”, que tiene sus primeras recolectas en torno al día de San Juan. Después, la higuera nos dará la segunda cosecha, coincidiendo con el final del verano y el inicio del otoño.

La cosecha de las brevas es bastante menor que la de los higos, puede ser por este motivo por lo que sean más apreciadas gastronómicamente hablando. La breva suele ser más grande que el higo, de carne más prieta y menos dulce

Los higos no son un fruto, son una infrutescencia, caracterizándose por ser más una flor que un fruto. El cuerpo principal es una base floral carnosa plegada sobre sí misma con un poro abierto en el extremo contrario al del pedúnculo. Se secan fácilmente al sol, lo que los convierte en una importante fuente concentrada de nutrientes que ha servido de alimento durante miles de años, se dice que desde hace más de 11.000. Como curiosidad, apuntar que la Biblia relata que crecía en el Jardín del Edén y que la Historia cuenta que los griegos lo daban a sus atletas para competir en las Olimpiadas por su alto valor remineralizante.

Como propiedades beneficiosas de la breva y del higo podemos citar muchas, entre ellas que aumentan las defensas del sistema inmunológico y disminuyen el nivel de colesterol en la sangre. Son alimentos muy ricos en fibra que tienen mucha agua y minerales como el potasio, el calcio o el magnesio. Para los que guardáis la línea, cuidado, pues tienen un valor calórico elevado, es una fruta muy energética. También destaca por ser tonificante y muy saludable y está recomendada especialmente para épocas de estrés, embarazadas, niños y deportistas, pues combate el cansancio.

Las posibilidades de consumo son innumerables. Es un alimento muy dado a comerse fresco y en la cocina actual se usa para preparar tartas, licores, mermeladas, compotas, salsas o pan de higo, muy típico durante la Navidad. Es un complemento perfecto para usar en ensaladas con combinación de frutos secos, acompañar un foie, jamón o magret de pato, así como carnes rojas, helado o chocolate, propiciando con estas combinaciones un perfecto contraste de sabores. Una opción para los que les gusta mezclar sabores es la de acompañarlos con queso fresco, ya sean brevas o higos el resultado queda perfecto.