Hay frutas que anuncian una estación por su sabor y otras que lo hacen también por su color. El caqui pertenece a las dos categorías. Cuando octubre llega a los mercados, sus tonos anaranjados empiezan a ocupar un lugar destacado entre las frutas de temporada y los árboles se llenan de frutos que parecen pequeñas lámparas encendidas entre las hojas.
Aunque hoy forma parte del paisaje agrícola mediterráneo, el caqui no es originario de Europa. El Diospyros kaki procede de Asia oriental, concretamente de China, donde se cultiva desde hace siglos. Desde allí pasó a Japón en el siglo VII y posteriormente a Corea. Su llegada a Europa se produjo en el siglo XVII y encontró en las zonas mediterráneas unas condiciones especialmente favorables para su desarrollo.
En España, el cultivo experimentó un crecimiento especialmente importante durante las últimas décadas. La Comunidad Valenciana se convirtió en su gran territorio productor y la variedad Rojo Brillante adquirió un protagonismo extraordinario. En la Ribera del Xúquer, en Valencia, esta variedad está amparada por una Denominación de Origen Protegida y se comercializa tanto como caqui tradicional como en forma de persimón, con una textura firme y crujiente.
Un cultivo mediterráneo
Valencia concentra buena parte de la producción española, pero el caqui también se cultiva en otras zonas. Está presente en Andalucía, especialmente en determinadas áreas de Málaga y Granada, además de otras regiones mediterráneas. Su adaptación a climas templados explica buena parte de su expansión: aunque es considerado un frutal de carácter subtropical, puede desarrollarse en diferentes zonas mediterráneas.
Su calendario encaja perfectamente con el otoño. La fruta comienza a llegar al mercado durante estos meses y su temporada puede prolongarse durante buena parte del invierno, dependiendo de las variedades y de las condiciones de cultivo.
Una de sus particularidades está precisamente en la maduración. Algunas variedades contienen taninos que provocan una sensación áspera y astringente cuando el fruto todavía está verde. Al alcanzar el punto adecuado, esa sensación desaparece y aparece una pulpa dulce, jugosa y aromática. En el caso del Rojo Brillante destinado a la DOP Kaki Ribera del Xúquer, los frutos pasan de tonos amarillo-anaranjados a un rojo intenso durante la maduración.
Una fruta con mucho que ofrecer
Desde el punto de vista nutricional, el caqui aporta fibra, vitamina C y carotenoides, entre ellos betacarotenos, relacionados con el mantenimiento de una alimentación equilibrada. También contiene azúcares naturales, responsables de su característico sabor dulce.
Su contenido en fibra contribuye al funcionamiento normal del aparato digestivo, mientras que la vitamina C participa en el funcionamiento normal del sistema inmunitario y ayuda a proteger las células frente al daño oxidativo. Como ocurre con cualquier fruta, sus beneficios se entienden dentro de una dieta variada y equilibrada.
Pero quizá una de sus mayores virtudes sea su versatilidad. El caqui maduro puede comerse simplemente abierto por la mitad y disfrutado con cuchara, pero también funciona muy bien en ensaladas, acompañado de queso, frutos secos o jamón, y en elaboraciones dulces como tartas, bizcochos, compotas y mermeladas.
Las variedades de textura firme permiten además cortarlo en gajos o láminas y utilizarlo de una manera más parecida a una manzana o una pera.
Del árbol al plato
Hay algo especialmente atractivo en el caqui: su aspecto cambia con la estación y transforma el paisaje agrícola. En octubre, los árboles cargados de frutos naranjas destacan sobre los campos mediterráneos y recuerdan que el otoño no solo llega a los bosques.
También llega a las huertas.
Quizá por eso el caqui se ha convertido en una de esas frutas que resumen muy bien la transformación de la agricultura española: un fruto llegado de Asia que encontró en el Mediterráneo un nuevo territorio, desarrolló variedades propias y terminó formando parte de la identidad agrícola de lugares como la Ribera del Xúquer.
Cuando el verano desaparece de los mercados y empiezan a llegar las primeras frutas del frío, basta con mirar su color para saber que octubre ya está aquí.



























