Frutas y verduras saludables para empezar bien el 2023

El comienzo de un nuevo año invita a iniciar nuevos hábitos con los que sentirnos mejor. Entre los más importantes, cuidarnos mejorando nuestra alimentación. Cualquier dieta que incluya varias piezas de fruta y una ración de verduras diarias beneficiará nuestra salud, pero acertaremos rotundamente si elegimos las de temporada. Para estas fechas seleccionamos varias que, por sus propiedades depurativas y su bajo aporte de calorías, ayudarán a nuestro organismo a recuperarse de los excesos de las fiestas navideñas, en las que las reuniones con amigos y familiares se disputan los días del calendario y cada encuentro se celebra comiendo y bebiendo.

Alcachofa

En enero no deben faltar alcachofas en la cesta de la compra. Su preparación implica siempre el trabajo de retirar sus hojas exteriores pero el esfuerzo se ve recompensado con creces por sus extraordinarios beneficios. Si arrastramos molestias estomacales por haber cumplido con todas los compromisos festivos encontraremos muy beneficiosas algunas propiedades de este vegetal. Es un gran diurético, con el que evitaremos la retención de líquidos, y su efecto saciante nos ayuda a seguir una dieta moderada. Además, contribuyen a reducir el colesterol y protegen el hígado y los riñones.

Para consumirlas sin alterar su particular sabor, amargo con un regusto dulce, podemos simplemente cocerlas o cocinarlas al horno o al vapor. También las podemos añadir a multitud de guisos o licuarlas.

Endivia

Pertenece a la familia de la alcachofa y es igualmente muy digestiva. Suele tomarse cruda, que es la manera en que mejor se aprecia su textura crujiente. También se pueden presentar como un plato caliente gratinándolas, elaborando alguna crema o presentarlas cocidas o a la plancha como acompañamiento. Tiene un particular sabor amargo que combina con muchos alimentos como quesos, legumbres, pescados, frutos secos o aceitunas y apenas aporta calorías.

Apio

El apio es otra hortaliza que no puede faltar en una dieta depurativa. Contribuye al buen funcionamiento de los riñones y ayuda a eliminar toxinas. Además es antioxidante y antiinflamatorio. Lo más común es tomarlo crudo, bien como aperitivo acompañado de alguna salsa suave o como ingrediente de ensaladas para aportar un toque crujiente. 

Pomelo

La cantidad de vitamina C que contiene un pomelo es superior a la que se recomienda ingerir diariamente. También aporta ácido fólico, potasio, magnesio y flavonoides, a lo que hay que añadir la fibra que se encuentra en la parte blanca. Se suele tomar la pulpa directamente o exprimirla; si lo hacemos habitualmente fortalecemos el sistema inmunológico, controlamos los niveles de colesterol y mejoramos el aspecto de la piel. Estas propiedades son comunes en todos los cítricos, por lo que si nos cuesta acostumbrarnos a su sabor amargo podemos escoger naranjas o limones, también buenos aliados de nuestra salud en invierno.

Coles de Bruselas

Estas pequeñas bolas formadas por hojas verdes y blanquecinas son ricas en vitaminas, minerales y fibra. Destaca su aporte de vitaminas C, potasio, calcio, magnesio y ácido fólico. Tomar habitualmente coles de Bruselas puede evitarnos algún resfriado y, en general, contribuyen a fortalecer el sistema inmunológico. También son muy apreciadas por su poder antioxidante. Tomándolas cocidas, al vapor o asadas evitaremos añadir calorías extra y su propiedades se mantendrán casi intactas.

Caqui

Esta fruta originaria de China y Japón es una de las más calóricas que encontramos en enero, por lo que es poco apta para diabéticos y personas que quieren controlar su peso, pero muy recomendable para recuperar la energía tras un esfuerzo físico. Por otro lado, es depurativa y saciante.

De sabor dulce y textura cremosa, aunque hay variedades de pulpa más dura, es un ingrediente muy versátil que puede integrarse en platos fríos y calientes y contrasta muy bien con alimentos salados. Destaca por su aporte de vitamina C, fibra, hidratos de carbono, calcio y potasio.

Kiwi

También procede de China el kiwi, una fruta que suele tenerse en cuenta como un eficaz remedio para el estreñimiento por la fibra soluble que contiene, pero las ventajas para la salud de tomarlo son muchas más. A pesar de su pequeño tamaño y de aportar pocas calorías contiene valiosos nutrientes en cantidades notables. Por su aporte de vitaminas C y E puede sustituir a las naranjas y los aguacates, y también son ricos en minerales y ácido fólico. Ayuda a prevenir la diabetes y la obesidad y protege de los virus, ya que favorecen la producción de anticuerpos, mejoran la circulación de la sangre al prevenir la coagulación y el omega 3 que encontramos en sus semillas protege nuestras arterias. Su textura y sabor puede restarle popularidad, pero lo mejor es tomarlo crudo, ya sea solo o formando parte de macedonias o ensaladas.