Germinados, una extensa gama de sabor y vitaminas

germinado

Gracias a su extensa gama, se pueden combinar con casi cualquier producto, aunque unos maridan mejor con unos ingredientes que con otros. El de guisante, por ejemplo, se utiliza principalmente para platos de verduras, pescados y como guarnición, mientras que el de berros va muy bien con carnes rojas, caza, pescados azules y entrantes. El sabor también es variable y mientras que el de alfalfa es suave y agradable, el de mostaza destaca por ser picante y el de cebolla, por su dulzor.

Son los germinados: vitamínicos, antioxidantes, dietéticos y, lo mejor de todo, bajos en calorías. Sanos, sabrosos y fáciles de preparar, llegaron hace unos años a la alta cocina y ahora se abren paso en los supermercados para que los disfrutes en tu mesa.

Los germinados son semillas de leguminosas, cereales y hortalizas que empiezan a abrirse paso rompiendo la membrana exterior que la protege. Normalmente suelen confundirse con los brotes. “Los germinados se encuentran en el primer estado de crecimiento de la planta mientras que los brotes pertenecen al segundo estado del germen, del que ya asoman las primeras y pequeñas hojas”, explica Antonio Carrasco, coordinador de equipo de ventas y asesor gastronómico en Grupo Gallego, distribuidor de frutas y verduras y productos de IV Gama.

Fuente de salud

Incorporar germinados no sólo le otorga un valor estético al plato, sino que ayuda a que los menús sean más saludables, proporcionándoles una bomba de vitaminas, minerales y proteínas sin tener que contar calorías. Tanto es así, que muchos comedores escolares ya lo incorporan a sus propuestas infantiles. “Hace unos años se pusieron de moda como fuente de salud y como elemento decorativo, pero actualmente la alta cocina los demanda por la experiencia en el paladar que resulta de la combinación de los germinados con otros sabores”, señala Antonio Carrasco.

Comercializados en medianas superficies, suelen presentarse en bandejas de entre 50 y 100 gramos y su precio oscila entre los tres y los seis euros. Se trata de un producto altamente sensible a la temperatura, la luz y la humedad y su vida útil es, en el mejor de los casos, de siete días desde su fecha de envasado. “Siempre y cuando se encuentre refrigerado”, advierte el responsable de ventas de Grupo Gallego, que distribuye hasta 30 tipos de germinados para el canal Horeca.

En la mesa

Los germinados se comen en crudo y sus posibilidades culinarias van en aumento. “Es un producto muy interesante, aporta matices al plato que no se pueden apreciar a simple vista”, comenta Mario Rosado, chef ejecutivo del Hotel Málaga Premium, que los utiliza en muchas de sus elaboraciones gastronómicas. Se pueden tomar en cremas, sopas, ensaladas, pastas, postres… o incluso ser infusionados para potenciar sabores.

Aunque cualquier semilla es apta para producir un germinado, los más demandados son los de alfalfa, berro, guisante, mostaza, lentejas, soja y cebolla. Cada uno tiene unas propiedades específicas. El de alfalfa es uno de los más completos al contener vitaminas A, B, C, E y K , calcio, magnesio, potasio, hierro, selenio y zinc.

Pero si todo esto no fuera suficiente para darles un sitio importante en la mesa, los germinados también ayudan a tratar o prevenir enfermedades. Gracias a sus propiedades, entre otros muchos beneficios, fortalecen el sistema inmunológico, facilitan la digestión y reducen el colesterol.

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