Siete experiencias para disfrutar del otoño en Málaga

Gracias al clima benigno, con temperaturas suaves, que tiene Málaga en su otoño, hay muchas opciones para disfrutar de experiencias singulares entre los últimos días de septiembre y la antesala de la Navidad. Algunas requieren la contratación de empresas turísticas, pero en otras es suficiente con dirigirse a algunos de sus destinos más notables.

  1. Ruta por las ventas tradicionales. El plato de los Montes, las migas, el lomo de orza o los callos con garbanzos son algunas de las especialidades que aguardan en algunas de las ventas tradicionales de la provincia. Cuando el calor se atenúa en la provincia, estos establecimientos se convierten en una excusa para ir al interior. Hay zonas como los Montes de Málaga, la Serranía de Ronda, la Sierra de las Nieves o la Sierra Norte de Málaga, que tienen una gran variedad de ventas tradicionales con calidad. En los fines de semana, conviene reservar con un mínimo de antelación.
  2. Turismo micológico. Si la climatología lo permite, con un mínimo de lluvias, en otoño se puede disfrutar de una gran variedad de seta en muchos puntos del interior. En la Serranía de Ronda o la Sierra de las Nieves, aguardan boletus, níscalos o la codiciada amanita cesárea. Eso sí, no se trata de una actividad que se pueda hacer libremente. Por un lado, es necesario contratar los servicios de una empresa especializada. Por otro, hay que respetar las zonas restringidas por sus valores ecológicos.
  3. El Bosque de Cobre. En los últimos años se ha convertido en uno de los mejores reclamos para el Valle del Genal. Entre los primeros días de noviembre, cuando se ha acabado la cosecha de la castaña, y los primeros días de diciembre, el entorno de pueblos como Pujerra, Igualeja, Parauta, Cartajima, Júzcar o Faraján se convierte en un lugar idóneo para llevarse en la retina o en la cámara fotográfica una gran postal del otoño. El ocaso de las hojas de los castaños y otros árboles de hoja caduca hace que este paisaje efímero sea una buena excusa para hacer incursiones al interior de la provincia de Málaga.
  4. Senderismo por los conjuntos kársticos. Piedras erosionadas que han cobrado formas singulares. Eso es lo que se disfruta en los complejos geológicos kársticos que hay en la provincia de Málaga, gracias a un proceso de desgaste de las rocas durante miles de años. Hoy, el Torcal de Antequera, protegido como parque natural es el más conocido de estos conjuntos. Allí aguardan varias rutas de senderismo posibles. Eso sí, suele tener en algunos fines de semana mucha afluencia de visitante. Los que busquen más tranquilidad pueden optar por otros complejos de la misma singularidad geológica, como los Canutos de la Utrera y los Riscos de Cartajima y Utrera. En ambos casos, hay un sendero que se puede hacer sin mucha dificultad.
  5. Observación de aves. El otoño es una buena época para disfrutar de la ornitología en la provincia de Málaga. Con el cambio de estación, se pueden ver cientos de especies migratorias que pasan por enclaves tan notables como el paraje natural de la Desembocadura del Guadalhorce, en Málaga, o el delta del río Vélez, en Torre del Mar. Con unos buenos prismáticos y alguna guía introductoria sobre la ornitología, se puede aprender y disfrutar mucho en éstos u otros lugares idóneos para la observación.
  6. Paseos por la Senda Litoral de Málaga. La costa no es sólo para el verano. En cuanto menos aprieta el sol, hay que olvidarse de los baños en la playa, pero se puede sustituir por tranquilos paseos en pie o en bicicleta por los distintos tramos de la Senda Litoral de Málaga. Aunque este gran recorrido no está finalizado al cien por cien, entre Nerja y Manilva hoy se pueden hacer muchos trazado de gran belleza, con unas temperaturas suaves que hacen posible que se disfrute aún más de estos caminos. Eso sí, habrá que estar pendiente de las previsiones meteorológicas para evitar días de lluvias o viento.
  7. Miradores panorámicos. Tras las primeras lluvias otoñales, se puede ver con más nitidez a larga distancia desde puntos elevados. En definitiva, es un buen momento para disfrutar de los balcones naturales que hay en la provincia de Málaga. Gracias a la diversa orografía de la provincia, con mucha sierra, hay una multitud de miradores que resultan espectaculares para hacer una ruta turística. Algunos de ellos son el de los Tres Embalses (en Campillos), el del Gangarro (Valle de Abdalajís), el de Pocopán (Los Montes de Málaga), el del Puerto del Saucillo (Yunquera) o todos los que hay en la carretera paisajística Ronda-Algeciras.