Zumos y purés para este otoño

Con la nueva estación llegan frutas y verduras más resistentes a la falta de luz y al frío. Apetecen platos reconfortantes y guisos calientes, pero también podemos incorporar los alimentos de temporada a nuestro menú diario elaborando purés y zumos, una manera saludable y sencilla de aprovechar sus propiedades nutricionales y muy recomendable para quienes se resisten a tomar las raciones diarias recomendadas de frutas y verduras.

Consumiendo productos de temporada nos aseguramos de aprovechar al máximo su sabor y sus nutrientes y el otoño nos provee de una amplia variedad de frutas y verduras con las que elaborar sabrosas recetas si nos cansamos de tomarlas crudas.

Granada

El color rojo brillante de la pulpa de esta fruta remite inevitablemente a la calidez del otoño. Esa tonalidad está relacionada con su apreciado poder antioxidante ya que ambas cualidades se deben a la presencia de polifenoles.

Originaria del Himalaya, está bien adaptada al clima mediterráneo y España es uno de los mayores productores y exportadores de esta fruta. La encontramos en los mercados desde mediados de septiembre y destaca por sus propiedades depurativas y por ser muy rica en potasio. Son tantos sus beneficios que desde hace miles de años se ha usado con fines medicinales. 

Sus granos son dulces, frescos y crujientes y se suelen consumir en crudo. El zumo de granada puede funcionar como un eficaz jarabe natural ya que estimula el sistema inmunitario, es un potente antiinflamatorio y protege el corazón. También se puede combinar su sabor con el de otras frutas igualmente saludables y otoñales como la naranja, la manzana o el pomelo.

Calabaza

Otro color característico del otoño es el naranja de la calabaza. Está compuesta en un 90 % por agua, por lo que aporta muy pocas calorías. En cambio, es muy rica en minerales y vitaminas que benefician al sistema inmunitario, al digestivo y al cardiovascular y está especialmente indicada para quienes padecen diabetes. Además, se pueden aprovechar sus semillas, ricas en magnesio y cinc y muy apetitosas como aperitivo.

Otro atractivo de este vegetal, que llegó a Europa hace más de quinientos años desde América, es su versatilidad para elaborar recetas por su sabor y textura y porque admite diferentes tipos de cocción. Combinándola con patatas, puerros o zanahorias obtendremos un delicioso puré de acompañamiento o una crema ligera. Si queremos un sabor más original podemos añadir naranja o mandarina.

Uva

Esta típica fruta otoñal es una de las más calóricas aunque la mayor parte de su contenido es agua. Sus beneficios ya eran conocidos por fenicios y egipcios y está muy presente en la cultura mediterránea. El Imperio Romano la introdujo en Europa y desde aquí navegó al continente americano.

Las uvas aportan mucha energía y valiosos nutrientes como ácido fólico, vitaminas C y A y potasio. Constituyen también un potente depurativo, ayudan a prevenir enfermedades cardiovasculares, refuerzan la memoria y ayudan a mejorar los niveles de colesterol.

Para elaborar zumo de uva basta con triturar el fruto entero, lo que permite aprovechar los componentes beneficiosos de la piel y las pepitas, que contienen principalmente antioxidantes. Si nos cansamos de su sabor podemos agregar manzana, kiwi o piña a la receta.

Acelgas

Esta frondosa verdura de hojas verdes es rica en vitaminas esenciales, minerales y fibra. Destaca por su alto contenido en hierro y por aportar muy pocas calorías a nuestra alimentación. El magnesio y el potasio que contiene nos ayuda a combatir el cansancio y la vitamina K es beneficiosa para la coagulación sanguínea y fortalece los huesos.

La mejor opción para aprovechar sus cualidades nutricionales es tomarla en crudo o cocinarla durante unos pocos minutos, pero para no aburrirnos de ellas lo mejor es que no nos limitemos a una sola preparación. Basta con licuar las hojas de acelga para obtener un cóctel depurativo que podemos enriquecer con limón y manzana. Si preferimos un plato con más consistencia o caliente podemos preparar una crema siguiendo sencillas recetas con patatas, calabacín o incluso manzanas.

Mandarina

Destaca por su alto contenido en vitamina C ya que una pieza contiene aproximadamente un tercio de la dosis diaria recomendada. Originaria de Asia, es una de las frutas más consumidas en España, que también es uno de los mayores países productores de esta fruta del mundo. 

Por las vitaminas y minerales que contiene es muy recomendable su ingesta después de realizar un esfuerzo físico. 

Es más fácil de pelar que su popular pariente la naranja, por lo que sus gajos suelen tomarse crudos, pero por la jugosidad de su pulpa es una fruta idónea para hacer zumos que, además de como una sabrosa bebida dulce con toques ácidos, podemos aprovechar para aliñar ensaladas o para marinar carnes o pescados.

Membrillo

El membrillo es una fruta áspera, con una pulpa dura y amarga que no se come cruda pero resulta deliciosa una vez cocinada, sola o en combinación con otros alimentos. 

Su consumo está recomendado para tratar problemas digestivos, incluyendo dolencias tan comunes como náuseas, reflujos o, especialmente, la diarrea por su alto contenido en taninos.  

Por su bajo aporte calórico se considera un buen complemento en dietas para adelgazar, aunque son muy populares las recetas en las que se combinan con azúcar para contrarrestar su sabor ácido y terroso; es el caso del tradicional dulce de membrillo.

Con una proporción de azúcar mucho menor se puede elaborar un rico puré de membrillo para acompañar otros platos como guarnición, igual que se pueden conservar sus propiedades tomándolo en un zumo, para lo que habrá que cocerlo previamente, al que se puede añadir manzana o aderezarlo con limón, canela o jengibre.