Tres claves para conservar un Jamón Ibérico después de haberlo empezado

¿Cómo puedo conservar mi pieza de Jamón Ibérico para que mantenga todas sus propiedades?, ¿debo taparla?, ¿dónde tengo que guardarla? Después de haber despertado nuestro “Sentido Ibérico” tras disfrutar, un año más, del inconfundible sabor del Jamón Ibérico durante las fiestas navideñas, surgen algunas dudas sobre qué hacer cuando has abierto tu pieza y no la has consumido entera. En este sentido, la campaña de promoción del Ibérico impulsada por ASICI junto a la UE, “Jamones Ibéricos de España, Embajadores de Europa en el Mundo”, destaca tres consejos clave con los que puedes alargar la calidad de tu pieza, evitando su oxidación y conservando todos sus aromas y sabores. 


1.-Alejado de la luz solar y conservar a temperatura ambie
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Una vez abierto el Jamón Ibérico, para conservarlo de la mejor manera posible, lo recomendable es guardarlo en un lugar fresco y seco, a salvo de la luz directa del sol, evitando cambios de temperatura. 

Para que mantenga todas sus cualidades organolépticas, así como su seductor aroma y su intensa textura, se debe dejar sin limpiar la capa exterior de la parte que no vayamos a cortar. 

2.- Hidratarlo con su propia grasa

Es importante hidratar el Jamón Ibérico con su propia grasa al terminar de cortar y justo antes de empezar, frotando sobre la superficie del corte. Para ello es fundamental conservar la grasa interior blanca que se ha retirado cuando se ha abierto la pieza. Nunca se debe utilizar la grasa de cobertura exterior, de color amarillento y sabor rancio.

Posteriormente, se debe tapar con un trapo opaco de algodón, protegiéndolo así de la luz y la humedad para evitar el contacto con el aire. Si el consumo no va más allá de 48 horas, también se puede utilizar un film transparente que se adhiera a la carne y permita su conservación en condiciones óptimas. 

3. Envasado al vacío

Los blíster o envases unitarios de Jamón Ibérico son una de las opciones más versátiles e interesantes para conservar el sabor y el aroma de esta joya de la gastronomía mediterránea. En este caso, es importante guárdalo en el frigorífico a una temperatura de entre 5ºC y 2ºC. No se recomienda congelarlo ya que puede perder propiedades.

Para apreciar todos sus matices, se debe sacar con, al menos, dos horas de antelación. Es aconsejable sumergirlo unos instantes en agua templada y abrir el blíster media hora antes de servirlo. La temperatura ideal de consumo es de 24ºC y la grasa del Jamón Ibérico debe tener un tono transparente, de este modo sabrás que es tiempo de degustarlo en su máximo esplendor.

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