Javier Fernández: «Los atardeceres en Aloha Playa son espectaculares»

Aloha cumple su primer aniversario con una gran estela de éxito. Ubicado mirando al mar y en pleno Benajarafe, se ha convertido en un espacio lleno de diversión y sorpresas. Su espíritu inquieto y polivalente permite disfrutar de una cocina fresca y moderna, un ambiente relajado, actuaciones en directo y un nutrido programa de actividades deportivas. Javier Fernández y Antonio Pastor han encontrado la fórmula de éxito, algo muy difícil cuando se compite por primera vez en la liga de los restaurantes de playa. A fé que lo han conseguido, y con nota. Entrevistamos a Javier Fernández, cofundador de Aloha Playa.

¿Cumplís vuestro primer aniversario en breve?

Efectivamente. El próximo uno de julio cumplimos un añito en el corazón de Benajarafe, en la Costa del Sol Oriental. Es un enclave único. Puedo decir que el balance es muy bueno. El chiringuito ha tenido bastante aceptación y la acogida ha sido tremenda. Y, que quiere que le diga, los atardeceres aquí en la playa son espectaculares. La verdad que muy contentos.

Aloha tiene un estilo de chiringuito moderno y desenfadado, ¿no es cierto?

Es un sitio, la verdad, para estar relajado. De hecho, contamos con una oferta de camas balinesas. Este año repetimos el paddle surf como actividad de verano. Se trata de un local muy luminoso, donde prima el blanco y las maderas. En conjunto, te da sensación de frescor y modernidad. También vamos a incorporar nuevos servicios para las camas balinesas.

¿Qué tipo de cocina se practica en Aloha?

Algo muy mediterráneo con toques modernos. Como buen chiringuito ofrecemos pescado espetado como la dorada, la lubina, el calamar, las sardinas pero, no solo eso. Nuestra carta incluye también ensaladas y wok, que están muy buenos, finger de pollo. Un variado de todo. En realidad, combina lo mejor de un chiringuito de playa con la cocina más casual y moderna.

Atardecer en Aloha.

¿Algunos platos que causen furor?

Sobre todo, los woks. Es lo que más piden. Por ejemplo, el Wok de Secreto, también el Calamar tiene gran aceptación, las patatas paja, los finger de pollo, las hamburguesas Loca, etc.

También tenéis a música en directo. Esto os convierte en un establecimiento muy polivalente, ¿verdad?

Totalmente. No sé si hemos sido pioneros de la zona en ofrecer actuaciones en directo, pero lo que es cierto es que apostamos fuerte por la música. En realidad, el sitio es un marco perfecto para disfrutar de música al aire libre por la tarde.

Después de un año, ¿cuál crees que es la clave de vuestro éxito?

Pienso que el buen servicio, la cocina y, sobre todo, el buen rollo que existe en el equipo que forma Aloha. Soy el jefe y me encanta estar allí y soy feliz trabajando en el restaurante. Y creo que lo transmito. Una sintonía que se va contagiando a todos: trabajadores y, finalmente, a los clientes. Mi objetivo es que, una vez allí, estén a gusto.

Ahora que llega el verano, ¿qué novedades introducís?

Aparte de los conciertos y el paddle surf, vamos a hacer torneos de foot volley. Lo probamos hace unas semanas y fue todo éxito. También vamos a organizar una jornada semanal dedicada al sushi. Para ello, traeremos a un chef japonés que elaborará estos platos tan deliciosos.

Antes de abrir Aloha, ¿qué vinculación tenéis con la hostelería?

Antonio Pastor proviene de una familia dedicada a la hotelería y la restauración en la Costa oriental. Uno de sus negocios representativos es el Hotel Mainake. Antonio comenzó su carrera en solitario hace cinco años abriendo Larios 13. También está vinculado a Catering Mangoa.

En mi caso, vengo del fútbol profesional. Toda mi vida me he dedicado a este deporte. Somos amigos desde hace años y Antonio siempre insistía en que montáramos un negocio. Y todo surgió ahí. Aunque sigo jugando a nivel amateur, ahora estoy mucho más centrado aquí.

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Juan Alberto Gómez
Redactor todoterreno con más de 15 años de experiencia, en el mundo de la gastronomía, el turismo y la economía. Explorador incansable de los sabores, las cocinas del mundo y los nuevos hallazgos culinarios. Siente pasión por todo lo que rodea al mundo del vino y la enología. También de los productos de temporada y kilómetro 0, lo que viene en denominarse ‘slow food’. Hace suyas unas palabras de Cicerón: “el placer de los banquetes debe medirse no por la abundancia de los manjares, sino por la reunión de los amigos y por su conversación”.